Autor: Pablo Gracida.

Te estoy viendo por las noches y necesito ir al psiquiatra. Llevo varios días luchando contra tu recuerdo cuando la luna llega a su máximo punto en el cielo, y comienza la dura batalla para salir a salvo al despertar. Has invadido mis sueños. Mi mente y mi cuerpo no logran distinguir entre lo que estoy viviendo ahí y lo que siento cuando la mínima luz del día entra por mi ventana. Me está cansando demasiado darme cuenta que en realidad no estás aquí, pero agradezco que mi cabeza aún pueda reconocer entre lo que estoy imaginando y lo que tengo frente a mí, porque no, no sólo estoy hablando sobre que te veo en los sueños, abro los ojos y ahí estás.

Te estoy viendo por las noches y necesito ir al psiquiatra. Cada noche justo antes de recostarme en mi cama, empiezo a escuchar que se acercan los pasos de tu recuerdo. Y la ansiedad comienza a controlarme, porque sé que ahí vienes, porque sé que no haré nada para no dejarte pasar. Han pasado ya algunos meses desde tu despedida y me preocupa no estar sanando. Pero te veo aquí, y sólo dejo salir las lágrimas y la desesperación por todo lo que todavía provocas en mí, y porque sé que aun con el desamor a través de mi mirada, logro observarte más hermosa que nunca.

Te estoy viendo por las noches y necesito ir al psiquiatra. Cuando el sueño logra apoderarse de mí, mi supuesta realidad es interrumpida porque con cualquier mínimo movimiento cerca de mí despierto y ahí estás, puedo verte dormida a un lado de mí, puedo verte de pie en mi habitación, puedo verte sentada al borde de la cama, puedo verte atravesar el pasillo y siempre -¡siempre, maldita sea!- sonriendo.

Te estoy viendo por las noches y necesito ir al psiquiatra. Dicen los especialistas que los mecanismos de defensa existen, que la mente humana puede llegar a bloquear ciertos eventos traumáticos y hacer que no permanezcan conscientemente, pero no entiendo porque tú sigues aquí. ¿Acaso tu partida no fue tan dolorosa que deba bloquearla durante mis viajes al pasado? Porque claramente esto me está afectando más de lo normal, y ya no quiero vivir así.

Te estoy viendo por las noches y necesito ir al psiquiatra. Ya no puedo permitirme que tu recuerdo se apodere del poco grado de cordura que aún hay en mí, porque esto es un grito de ayuda, porque todavía quedan muy pocas ganas en mí de rescatarme, porque reconozco que siento que la única forma de salir vivo de aquí es volviendo a tu lado, es volviendo a verte en la –redundante– «verdadera» realidad.

Te estoy viendo por las noches y necesito ir al psiquiatra. Sólo le pido a Dios, o a cualquier ser omnipotente que me pueda ayudar y rescatar, que al menos el psiquiatra en el que deje mi poca vida en manos, sí tenga un lugar real en este mundo.

Un comentario sobre “TE ESTOY VIENDO POR LAS NOCHES

Replica a Frida Cancelar la respuesta