DEPARTAMENTO 4
(Relato de terror)

Autor: Neverluke.

En un diminuto edificio de la ciudad existe una pequeña comunidad de habitantes repartidos en los ocho departamentos que conforman dicha estructura. No sé si nunca han logrado ponerse de acuerdo, o si es posible que sean ciertas todas las versiones que se escuchan sobre el departamento 4, pero al menos muchas coinciden con un mismo detalle: una mujer de aspecto desgastado vive ahí.

Sólo quienes la han visto saben que todos los días utiliza la misma ropa, esa bata antigua con el número 236 sobre su pecho izquierdo, incluso pareciera que eran más dígitos los que lo conformaban, pero el tiempo se ha encargado de hacerlos menos visibles. Se sabe que su largo cabello ha sido muy descuidado, como si cualquier ave perfectamente pudiera hacer su nido sobre él. Sus ojos son un portal incómodo hacia la maldad, con un color negro muy intenso. Y si se le ve sonreír, sus dientes verdes son lo primero en llamar la atención.

A pesar de lo escalofriante que puede ser llegar a verla, hoy las versiones de que sólo puede ser vista en las noches recorriendo los pasillos del edificio, se han dado a la tarea de hacer que más gente desee observar sus movimientos, pero los vecinos de los demás departamentos exigen que el tema se deje con tranquilidad.

Cuentan que la semana pasada, se le volvió a ver en la madrugada deambulando por el pasillo, cantaba una canción que nadie pudo descifrar, pero se tambaleaba de un lado a otro con la mirada cabizabaja. Las cámaras de seguridad tienen el registro de todo lo ocurrido cada anochecer, y en ese último video se alcanza a percibir claramente como si un ruido interrumpiera su delirio. Un brusco movimiento la hizo girar su cabeza, se quedo mirando fijamente hacia el lado contrario del pasillo, y se quedó ahí, estática.

La segunda cámara logró captar como un niño de alrededor de 5 años estaba del lado opuesto a ella sobre el pasillo, se alcanza a ver muy poco por el ángulo en el que todo ocurrió. Algunos vecinos aseguran que el niño era Aarón, otros podrían dar su vida jurando que era Didier. Lo último que se sabe es que ella corrió salvajemente en dirección a él y las cámaras empezaron a fallar.

Al día siguiente, la familia de Didier amaneció con una alarmante reacción al no encontrarlo, desesperados buscaron en cada parte de su hogar, para luego ir a preguntar a los demás vecinos. Los padres casi se desmayan al ver el video, pero no se han dejado envolver con historias paranormales, necesitan una respuesta rápida de la policía, que supuestamente no tarda en llegar. Los dueños del edificio tuvieron que aparecer para apoyar en todo lo que estuviera en sus manos.

–¿Por qué no tocamos y preguntamos en el departamento 4? –se atrevió a mencionar uno de los habitantes del edificio.

–¿Por qué no me creían? –dijo la dueña del edificio.

La mirada reveló la sorpresa más grande cuando la dueña abrió con una llave el departamento 4. Un espacio totalmente vació.

–Nadie vive aquí. Es un departamento que extrañamente jamás hemos logrado rentar.

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