RESEÑA:
La colina de los gatos
(Eva Baeza)

Reseña por: Pablo Gracida.
SINOPSIS: La relación entre Lola y su hija siempre estuvo marcada por los silencios, las ausencias y los secretos de un pasado del que no está dispuesta a morir sin desvelar. La necesidad de ser escuchada por la hija y la pulsión por exorcizar los demonios que siempre la acompañaron llevará a la protagonista a sumergirse en un viaje en el que el sufrimiento y las ansias de redención serán el denominador común de su desgarrador relato.
Una extraordinaria historia de amor llevada hasta sus últimas consecuencias. Un conmovedor relato sobre la vida y la muerte, el perdón y la redención.
La literatura siempre encontrará la manera de unir vidas, de explicar situaciones que no se pueden exponer de otro modo, de permitirnos conocer espacios emocionales internos de quien escribe y de permitirnos liberar cuestiones sentimentales que, con el paso del tiempo, pueden convertirse en una cierta carga complicada de soltar.
Andrea, Lola, y Ana son las tres protagonistas que rodean la historia de La colina de los gatos, libro que está compuesto por una trama relativamente sencilla de comprender, pero que al digerirla es muchísimo más que una historia «contada».
Lola y Andrea (madre e hija, respectivamente) tuvieron algunas diferencias del pasado que provocaron que ya no continuaran teniendo una relación sana y unida como familia. El libro comienza con Ana (hija de Andrea, nieta de Lola) y Andrea, entablando una conversación sobre por qué no su abuela y su mamá recuperaban lo que tenían antes, pues la edad de Lola ya anunciaba una próxima despedida del mundo terrenal. Andrea, su mamá, se niega completamente a la idea expuesta por Ana, hasta que, luego de la muerte de Lola, se encuentran con una especie de diario escrito por ella misma –a raíz de esto, se puede conocer mucho mejor a Lola y de ahí nace mi argumento principal expresado en el primer párrafo de la reseña–, en donde relata un importante amorío y hasta su aprendizaje porque no sabía ni leer. Van pasando las páginas y el perdón se hace presente de una manera diferente a como lo podemos imaginar, con toda la carga que conlleva el fallecimiento de alguien cercano en el círculo familiar.
Sin embargo, a pesar de que esa sea la trama de todo el libro, va mucho más allá de lo que pareciera una simple novela de introspección a la vida de alguien que ha partido; sino que está rodeada de un sinfín de detalles que necesito compartir en este espacio literario.
El primer punto al que debo hacer mención es que, definitivamente, no es un libro para alguien que apenas está comenzando a tomar el gusto por la lectura. Es una historia muy pesada para digerir, debido a que está llena de detalles tan genialmente específicos que por un instante puedes creer que hay exceso de ellos, pero no es así. Conforme avanza la historia, te vas dando cuenta de que cada detalle tenía un porqué y era tan necesario para poder hilar de forma congruente la trama.
Siempre he resaltado que me encanta cuando la comunicación escrita en los libros hace referencia a los vicios del lenguaje de los personajes. Me parece maravilloso que el modo de pronunciar palabras de cierta forma te da un contexto general y completo de quien las menciona, y es un recurso muy cuidadoso pero muy bien utilizado en este libro, detalle que admiré demasiado porque incluso juraría que hay impregnado en cada letra un argumento contextual.
La historia de Lola, la abuela, se desarrolla en un entorno romántico hasta cierto punto, pero también en uno devastador y desgarrador, que hace alusión a una guerra civil de España de los años 1900’s, parte literaria con la que Eva Baeza demuestra la verdadera importancia de la documentación a la hora de escribir un libro. Razón por la que la literatura siempre será un recuerdo plasmado correctamente del pasado.
El último capítulo es un final maravilloso, terminas de atar todos los puntos débiles que creías no haber comprendido durante la lectura, todo te hace sentido y te sumerge de manera muy humana y natural en cómo funciona poder conocer, perdonar y comprender las distintas perspectivas de cada quien al vivir —y sobrevivir— en un entorno que creíamos que era lo mejor para todos. Sin dejar de lado la empatía en los momentos más complicados y las verdaderas razones por las que las personas tienen cierta actitud ante la vida… o ante la muerte.
Los libros siempre tendrán entre sus páginas un refugio literario muy importante, y este espacio tiene forma de La colina de los gatos.
