ACADEMIA VERNE

Autor: Neverluke.

SINOPSIS:
Nett Cassai, un chico de 16 años, se convierte de la noche a la mañana en el centro de atención de todo Academia Verne cuando descubren que tiene habilidades inhumanas.
Un par de visitas inesperadas en la escuela, y su paso por la adolescencia, se convertirán en la nueva travesía de Nett para enfrentarse al mal del Colegio Rimkey.

Capítulo 15:
El peligro se acerca.

Al entrar a la oficina, Nett sentía demasiada tensión en el ambiente, no había vuelto a encontrarse tan cerca de la directora Padúa desde aquella vez en la que Bredrak había ingresado a Academia Verne. Intentó no hacer contacto visual con ella, y esperó las indicaciones.

Pou, Bermeo y Villa estaban envueltos en un mayor pánico. La oficina de dirección ya no los asustaba, pero muy en el fondo agradecían que la directora Padúa hubiera llegado a tiempo antes de que Nett acabara con ellos.

—Nett, tú puedes retirarte –rompió el silencio la directora.

La sorpresa de Nett fue enorme al escuchar dicha frase. Y sin preguntar, ni darle tiempo a las dudas sobre por qué se había tomado aquella decisión, salió de la oficina cabizbajo, bajó las escaleras y cruzó el pasillo en donde los estudiantes ya estaban tomando sus respectivas clases. Curiosamente, desde adentro de las aulas, se alcanzaban a escuchar comentarios cuando veían a Nett sobre lo valiente que era.

—Jamás lo hubiéramos esperado, fenómeno. Gracias por ponerlos en su lugar –dijo un chico asomándose por la puerta de un salón y siendo regañado por la profesora en turno.

Nett se limitó a sonreír, el significado de «fenómeno» había cambiado para él. Incluso la gente a su alrededor ya lo mencionaba con más cariño.

Más tarde, pudo encontrarse con Mía para contarle lo extraño que se sentía con la conducta de la directora Padúa. Mía tampoco esperaba esa reacción de haberlo dejado libre de cualquier castigo.

Los días en Academia Verne comenzaron a ser más tranquilos, Nett ya se sentía uno más de ellos, y sin llegar a ser considerado popular, la gente ya entablaba mayores conversaciones con él. Poumian, Bermeo y Villa sólo buscaban evitarse problemas, aunque de vez en cuando aprovechaban para realizar algunas travesuras.

Una mañana, durante el almuerzo, Nett y Mía buscaban un par de lugares libres en la cafetería para poder sentarse y comer, cuando de pronto Nett alcanzó a notar, entre todos los estudiantes, una figura muy conocida subiendo las escaleras.

—¿Qué ocurre? –preguntó Mía al darse cuenta de que Nett no dejaba de ver hacia esa dirección.

—Me pareció ver a alguien. ¿Puedo verte después de clases? Necesito ir con él.

—Sí, está bien. Buscaré a Azul para quedarme con ella. ¿Seguro que todo bien? –preguntó Mía con mucha curiosidad.

—Te prometo que sí.

Se dieron un beso y Nett subió rápidamente por las enormes escaleras de la cafetería.

—¿Sherei? ¿Qué haces aquí? –preguntó. –No te había vuelto a ver desde aquella pelea.

—No creo que tengas mucho que decirme. Tal vez le puedas contar a Bredrak de ahora en adelante –dijo Sherei molesto.

—¿De qué hablas? –lo miró fijamente Nett.

—«Feliz Navidad», ¿lo recuerdas?

—¿Estabas ahí? –preguntó Nett mientras abría los ojos de sorpresa.

—No importa –Sherei hizo una pausa–. Creo que en realidad nunca ha importado.

La desesperación hizo que Nett lo tomara del brazo provocando que se volteara a verlo y se detuvieron en pleno pasillo vacío.

—¿Puedes dejar de comportarte como niño pequeño? Algo ha ocurrido, por eso estás aquí –mencionó Nett muy molesto.

—No es buen lugar para platicarlo, sigue caminando por acá –respondió Sherei señalando un salón.

Pero Nett lo detuvo para tomarlo del brazo, cerró los ojos y aparecieron en el baño.

—Tu lugar favorito para platicar.

Ambos comenzaron a reír, sin darse cuenta que la directora Padúa había notado todo desde su monitor al estar viendo las cámaras de seguridad.

—Sólo necesitaba saber qué fue lo que le dijiste a Bredrak aquella noche, Nett –dijo Sherei muy convencido de escuchar la verdad.

—¿No se supone que estabas ahí? –preguntó Nett con demasiada incertidumbre.

—Escuchar conversaciones ajenas no es una habilidad –respondió con ironía–. ¿Le dijiste algo sobre Instituto Fromm?

—¿De qué hablas?

—¡Nett! Corremos peligro. ¿Puedes decirlo?

—No, no mencioné nada de ustedes. Ni siquiera estoy seguro de poder platicar sobre Instituto Fromm tranquilamente.

Sherei dejó que su rostro se inundara de curiosidad.

—¿Puedes, por favor, decirme qué está sucediendo? –preguntó Nett con voz firme.

—Van a atacar Instituto Fromm. Están jaqueando todas las cuentas electrónicas de los estudiantes y alterando el sistema digital de la escuela. Aparecen los números 0504 en todos lados –mencionó Sherei extremadamente pensativo. –Creemos que nos quieren advertir sobre algo que ocurrirá el 5 de abril. No tenemos mucho tiempo. Te necesitamos, Nett.

—¿Por qué a mí? –expresó Nett asustado.

—Yo sé que aún no has entendido la magnitud del poder que tienes con todas esas habilidades. Te prometo que pronto encontraremos las respuestas más necesarias.

—Claro, pero en un baño, ¿no?

Soltaron una carcajada recordando la respuesta que Sherei le había dado hace varios meses.

—¿Estás listo para conocer Instituto Fromm?

Los ojos de Nett se llenaron de un brillo que jamás había sentido. Y procuró no delatarse con su sonrisa mientras aceptaba la invitación.

Aquella tarde, Nett y Sherei se dirigieron hacia el bosque que estaba a pocas cuadras de la casa de Nett. Enormes pinos les dieron la bienvenida hacia un camino lleno de hojarasca.

—¿Se puede llegar a Instituto Fromm por este bosque? No creo que sea posible, aquí venía a jugar con papá cuando era pequeño.

Sherei sonrió, y entre risas intentó explicarle a Nett lo que estaba por suceder:

—No exactamente. Utilizamos este bosque sólo por el enorme tamaño de los árboles, es casi imposible que alguien pueda vernos aquí.

Nett miró a su alrededor, sólo veía más y más árboles. Una sensación de seguridad recorrió su cuerpo, y sin pensarlo corrió hacia uno de los árboles más grandes que estaba frente a él. Recorrió con su mirada su tamaño, y con mucha facilidad dio un salto hacia arriba llegando a la punta, observó el árbol contiguo, y cerrando los ojos, se trasladó a él. Sherei lo observaba desde abajo sintiendo una inmensa paz al verlo tan cómodo. Nett brincó hacia la superficie, y en pocos segundos ya estaba de nuevo junto a él.

—Vaya que sí es un lugar tranquilo –le mencionó.

De pronto, las copas de los árboles comenzaron a moverse y el viento comenzó a soplar. Un ruido muy particular se alcanzaba a distinguir.

—Han llegado por nosotros –sonrió Sherei.

A la distancia, Nett se percató que iba apareciendo el mismo grupo de chicos que había llegado a Academia Verne aquel día de la batalla. Shinji, Shamsia, Ian, Elisa, Xim, Reg, Annie, Huesck  y Amy, llegaron en distintos tipos de vehículos individuales de propulsión, acercándose desde el cielo.

La cara de sorpresa de Nett fue bastante divertida para todos. Al llegar a tierra firme, Shamsia se acercó con su hermano Sherei y le entregó un par de objetos que se asemejaban a dos patinetas.

—La tuya será idéntica a la mía, Nett –comentó Sherei–. No tiene mucha ciencia utilizarla.

Nett tomó su vehículo, y lo observó con aquel brillo en sus ojos que dejaba saber que le gustaba mucho lo que veía.

—Sólo corre, impúlsala hacia delante y da un gran salto. Caerás sobre ella –aseguró Annie.

Enseguida Nett puso en práctica las indicaciones que había escuchado. Y con mucha facilidad cayó sobre el vehículo, dando una vuelta para regresar hacia donde estaban todos con una gran emoción por lo que acababan de ver.

—¿Qué esperamos? –dijo Nett sonriéndoles.

Y todos corrieron para echar a andar sus vehículos y salir disparados dirigiéndose hacia el cielo.

—¿Estás seguro de que nadie nos ve, Sherei? –preguntó Nett bastante preocupado obligado a gritar por la velocidad a la que iban.

—¡Totalmente, Nett! –contestó Sherei.

Luego de subir cada vez más alto y apreciar todo lo que había por encima de las nubes. Huesck le indicó a Sherei que ya estaban por llegar al punto clave del cielo. Con sólo una mirada la información llegó a Sherei, quien rápidamente volteó con Nett para advertirle.

—¡Nett, escúchame bien! En cuanto sientas mayor propulsión, tienes que dar un giro hacia arriba y seguir hacia delante. La velocidad y la fuerza es la que te ayudará a traspasar la dimensión.

—¿La dimensión? –preguntó Nett asustado.

—¡Sólo impúlsate con más fuerza cuando percibas el cambio de propulsión! –le indicó.

—¡Aquí viene Sherei! –gritó Amy.

—¡Ian, cúbrenos! –indicó Sherei.

Ian se adelantó con mayor rapidez y siguió lo que parecía ser una circunferencia imaginaria para quedar detrás de todos nuevamente. Juntos pudieron realizar el giro y traspasar aquella barrera invisible. Un destello inmenso se alcanzó a visualizar en el cielo.

Nett sintió en su rostro una temperatura sumamente baja, y cuando menos lo notó ya iban en dirección a la superficie terrestre. En cuestión de segundos pudo reconocer su casa desde las alturas.

—¿Volvimos? –preguntó Nett con mucha intriga.

—No exactamente –respondió Reg–. Es una dimensión alterna de lo que viven del otro lado.

—¿Cómo? –siguió Nett expresando sus dudas.

Poco a poco fueron aterrizando todos en el jardín delantero de la casa de Nett.

—¿Están mis papás? ¿Pueden vernos? –su preocupación era absoluta.

–Estamos en otra dimensión, Nett –reafirmó Elisa.

—Es una réplica del mundo en el que viven los demás –continuó Xim–. Por aquí podemos llegar a Instituto Fromm.

—¿La entrada a Instituto Fromm en esta dimensión, es por mi casa?

Nett no dejaba de confundirse con todo lo que estaba ocurriendo.

—Es correcto, Nett –respondió Sherei–. Uno de los principales misterios de toda esa lista de curiosidades sobre lo que significas para esta dimensión. Por alguna extraña razón –prosiguió–, siempre hemos sabido que las personas que en la primera dimensión viven en esta casa, están conectada con nuestra dimensión; pero fue una larga espera, porque no llegaba el momento en el que descubrieras tus habilidades. Hasta que el día llegó. Inmediatamente supimos que te necesitábamos en Instituto Fromm.

—Nett, ¿tus papás saben todo lo que ocurre con tu cuerpo? –preguntó Shamsia.

—No, trabajan mucho todo el tiempo. Estoy seguro que ni siquiera han escuchado lo que se dice sobre el fenómeno que soy en Academia Verne.

Abrieron la puerta de lo que parecía ser la casa de Nett, pero todo era oscuridad, incluso con tanta luz afuera. Caminaron, y de pronto unas extrañas luces color azul se activaron, sin dejar ver lo que había alrededor.

—Acceso permitido.

Una voz robótica resonó en las paredes, y un último destello de luz enorme se sintió en la habitación dejando cegado a Nett por unos instantes.

Cuando abrió los ojos nuevamente, no podía creer todo lo que estaba al alcance de su vista.

—Bienvenido a Instituto Fromm –dijo Shinji.



Un comentario sobre “Academia Verne (Capítulo 15: El peligro se acerca)

Deja un comentario