ACADEMIA VERNE

Autor: Neverluke.

SINOPSIS:
Nett Cassai, un chico de 16 años, se convierte de la noche a la mañana en el centro de atención de todo Academia Verne cuando descubren que tiene habilidades inhumanas.
Un par de visitas inesperadas en la escuela, y su paso por la adolescencia, se convertirán en la nueva travesía de Nett para enfrentarse al mal del Colegio Rimkey.

Capítulo 12:
Una visita inesperada.

Instituto Fromm y Colegio Rimkey corrieron los unos hacia los otros, y con distintas habilidades se enfrentaron entre ellos. Xim utilizaba su bastón largo de madera para defenderse logrando movimientos muy veloces, y lanzando destellos desde ambas puntas. Su hermana Elisa disfrutaba brincar en posición de cuclillas para alcanzar lugares altos y extraños, y atacar desde ahí. Amy no dejaba de lanzar fuego y de hacer brillar su cabello rojo con intensidad muy parecida a los ojos de Nett. Sherei, con su invisibilidad, atacaba de forma muy precisa. Shinji corría con demasiada energía y velocidad. Y  Shamsia controlaba el hielo y atacaba con él; los tres hermanos disfrutaban mucho cuidarse entre ellos.

Reg provocaba con su energía un escudo cada que algo se acercaba a los alumnos de Academia Verne para protegerlos. Annie lograba invisibilizarse e invisibilizar los objetos que había a su alrededor, además de poder volar. Huesck tenía una enorme fuerza, mientras Ian creaba un campo de concentración que lo envolvía y atacaba desde adentro con destellos.

Por otro lado, los jóvenes del Colegio Rimkey tenían distintas habilidades para atacar con fuego o con agua, ser muy veloces, sacar destellos muy poderosos, crear electricidad, elasticidad, entre otras habilidades.

Todos atacaban a sus oponentes, pero había una actitud muy diferente en ambos grupos. Colegio Rimkey presumían maldad en cada uno de sus movimientos, mientras Instituto Fromm parecía que incluso se divertían a pesar de la gravedad de las batallas.

Los alumnos de Academia Verne estaban muy sorprendidos y aterrados por todo lo que veían, volaban cientos de destellos, y veían volar y brincar a varios sujetos de un lado a otro. Les llamaba mucho la atención cómo Shinji corría por las paredes, y Xim parecía tener perfecto control del bastón que utilizaba para defenderse, siempre a un lado de su hermana Elisa.

Nett no dejaba de intimidar con sus ojos color rojo, sus brazos marcaban sus venas y sentía distintos espasmos que generaban pequeños destellos en sus dedos. Gracias a ello, podía generar más energía en la palma de su mano. Intentaba atacar a algunos, pero era su primera pelea. No todo era tan fácil como lo creía.

Bredrak defendía incansablemente a los suyos sin quitar la mirada de Nett, pero él aprovechaba sus traslados para confundirlo y seguir atacando.

Habían pasado varios minutos desde que había comenzado el enfrentamiento, parecía no tener un final claro, ni mucho menos un equipo vencedor. Colegio Rimkey simplemente decidió seguir las indicaciones de Bredrak para retirarse, pues había considerado que ya era suficiente el daño que habían causado a las instalaciones de Academia Verne. La escuela lucía muy maltratada y las decoraciones de Navidad estaban deshechas.

Para todos los alumnos el único culpable era Nett. Colegio Rimkey salieron por la entrada principal disfrutando cómo la gente se apartaba al verlos.

Instituto Fromm se reunieron lentamente con Nett en pleno pasillo lamentando el daño que habían hecho, pero no pudieron cruzar mayor cantidad de palabras, pues decidieron salir por techo de la escuela para dirigirse lejos de ahí, dejando que Sherei fuera interrogado bruscamente por Nett por todo lo que estaba sucediendo.

—¿Instituto Fromm? –preguntó Nett muy molesto–. ¿Hay un lugar diferente a Colegio Rimkey que se llama Instituto Fromm? ¡Contéstame! –empujó a Sherei–. ¿Por qué no me habías dicho eso? ¿Sí sabes que mi vida ha corrido peligro porque quieren que asista a Colegio Rimkey? ¡Responde algo, Sherei!

Sherei sólo se limitaba a mirar a los ojos a Nett, tratando de articular alguna mínima palabra o expresión. Al cabo de unos segundos, pudo responder.

—Nett, yo sé que hay demasiadas preguntas sobre todo lo que ha pasado en estos últimos meses, y prometo que no tengo todas las respuestas. Es más complejo de lo que crees. No había comentado nada sobre Instituto Fromm porque quería que tú te dieras cuenta de las decisiones que puedes tomar. ¿O no es verdad que tú mismo supiste que Bredrak y Colegio Rimkey no te convenían?

—Sí, claramente lo sentía –respondió Nett alterado–, pero no estaría de más la ayuda de alguien que parecía que todo el tiempo quería salvar mi vida. ¡He confiado en todo lo que me dices! No tenías por qué esconderme algo así.

—No es tan fácil ir por ahí hablando sobre Instituto Fromm, Nett –dijo Sherei un poco molesto–. Todos nosotros –continuó– tenemos millones de dudas acerca de lo que ocurre con nuestros cuerpos. Si supieras que la búsqueda de la verdad nos ha tomado tantos años.

De pronto, sintieron varias miradas encima, parecía ser que habían olvidado por completo que aún habían estudiantes de Academia Verne viendo y escuchando todo lo que comentaban. Sherei lo volteó a ver con mucha incomodidad. Nett cruzó miradas con distintos compañeros suyos, y cuando se dio la vuelta para dirigirse nuevamente a Sherei, ya había desaparecido.

Una sensación horrible recorrió el cuerpo de Nett al percatarse del daño que le habían hecho a Academia Verne. Los profesores y la directora Padúa quedaron sorprendidos sin lograr articular palabra alguna. El pasillo quedó con severas destrucciones, y se escuchaban comentarios de que todo había sido culpa de Nett. Suspiró y cabizbajo caminó hacia la salida.

Los próximos días, el odio hacia Nett creció notoriamente. Sus compañeros lo rechazaban y le reprochaban con indirectas sobre las reparaciones que estaban haciendo en el pasillo. Los padres de familia se convocaban a juntas para pedirle a la directora Padúa que expulsara a Nett de Academia Verne porque representaba un peligro para los estudiantes.

Nett procuraba dejar pasar sus tardes acostado en su cama acariciando a Nash pensando en lo difícil que era ser rechazado. Le dolían las palabras que salían de los demás hacia él, y hacían bromas constantes de que se alejara de todos.

Llevaba varios días sin ver a Sherei. Sentía un vacío muy extraño, pues detestaba atravesar sus días sin alguna compañía que pudiera comprenderlo.

Las vacaciones de invierno llegaron. La atmósfera navideña volvía a respirarse en cada esquina de los salones y pasillos, y los estudiantes se dedicaron a disfrutar que el semestre en turno había terminado.

Nett no dejaba de pensar en todo lo que había ocurrido durante su primer semestre, cómo su vida había cambiado de forma tan drástica, y salir de vacaciones era algo que lo mantenía en calma para poder despejar su mente de todo lo que atravesaba.

Los primeros días en casa resultaron un tanto curiosos. La señora Abigail y el señor Augusto notaban constantemente el cambio de Nett, pero no dejaban de asegurar que sólo estaba creciendo, aunque en cada oportunidad que tenían se acercaban a él para intentar descubrir –fallidamente– cuáles eran las mayores preocupaciones de su hijo. Y aunque muy en el fondo les dolía no poder hacer nada para hacer volver el brillo de Nett, los tranquilizaba bastante que parecía haber encontrado una conexión muchísimo más mágica con Nash, pues se la pasaban toda la tarde juntos, jugando y descansando.

El calendario presumía marcar el 24 de diciembre, las tardes habían sido bastante frías desde hace un par de semanas, pero aquella tarde resultaba tener la temperatura un poco más baja de lo normal.

Nett y Nash se encontraban en el patio como de costumbre, ambos acostados en el pasto, recargados en aquel enorme árbol. La música que Nett tenía puesta salía un poco de los audífonos, pero parecía no importarle en lo absoluto a Nash, y mientras acariciaba su cabeza, Nash abrió los ojos con brusquedad, como si algo la hubiera alertado en los últimos segundos.

Sus orejas indicaban estar muy al pendiente de lo que sucedía alrededor, y fue hasta que se levantó de forma muy brava cuando Nett notó que algo estaba ocurriendo. Sus ojos se pusieron de ese rojo intenso en un sólo brillo, y se incorporó inmediatamente cuando vio que del otro lado, dentro del patio, estaba recargado sobre la valla de forma extremadamente tranquila, e incluso jugando con un par de ramas en sus manos, Bredrak.


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