ACADEMIA VERNE

Autor: Neverluke.

SINOPSIS:
Nett Cassai, un chico de 16 años, se convierte de la noche a la mañana en el centro de atención de todo Academia Verne cuando descubren que tiene habilidades inhumanas.
Un par de visitas inesperadas en la escuela, y su paso por la adolescencia, se convertirán en la nueva travesía de Nett para enfrentarse al mal del Colegio Rimkey.

Capítulo 9:
Conversaciones en el baño.

Contrario a lo que Nett creía, ningún profesor realizó una sola pregunta. La directora Padúa les había pedido de una manera muy discreta que no cuestionaran sobre lo que acaba de suceder.

Se dirigieron a la sala de maestros, y al pasar por el baño, el profesor Américo le pidió a Nett que lavara su rostro, entró al baño y tardó un par de segundos en darse cuenta que alguien estaba ahí dentro. Sin dudarlo, Nett preguntó:

—¿Cómo llegaste ahí arriba? –dijo con voz suave.

—¿Sí sabes que esa pregunta es la que todos allá afuera se están haciendo sobre ti? –respondió Sherei con una sonrisa.

—¿Quién eres? –preguntó Nett de forma muy agradable, pero con bastante curiosidad.

—Creí que ya me había presentado. Soy Sherei –contestó irónicamente estirando la mano.

—¡Sherei! No me refiero a eso –dijo Nett riendo.

Mientras ambos platicaban, la gente se hubiera sorprendido sobre cómo Nett había cambiado su semblante en su totalidad, no se le veía preocupado, sólo disfrutaba tener esas pláticas tan extrañas con Sherei en aquel lugar.

—¿Por qué sucede todo eso conmigo? ¿Por qué puedo hacer eso con mis manos? ¿Y los saltos? ¿Y…?

—Hay tanto que te falta por descubrir, Nett –interrumpió Sherei–. Allá afuera existe mucha más gente como tú que puede hacer cosas que no cualquiera puede.

—Estoy cansado de que los demás consideren que no soy alguien normal.

—No lo eres, Nett –hizo una misteriosa pausa reflexionando–. En realidad nadie lo es. Es cuestión de tiempo aprender que no ser normal es una de las mejores cosas que te pueden ocurrir.

—¿En dónde está toda esa gente que es como yo?– preguntó Nett.

—Eso es lo que más me preocupa –dijo Sherei pensativo–. Están en todos lados tratando de reunir a la mayor cantidad de gente posible como ellos. No todos pueden hacer las mismas cosas, algunos sólo tienen los destellos en las manos, otros pueden desaparecer en cuanto lo deseen, o manipular la velocidad de su cuerpo. Otros pueden controlar fuego, hielo o incluso agua o aire. Y… algunos más –hizo una pausa– pueden llegar a lugares muy altos.

El silencio llenó el baño.

—Lo que muy pocos tienen– continuó Sherei– es más de una habilidad.

—¿Qué? –cuestionó Nett.

—No todos pueden hacer varias cosas de lo poco que he mencionado. Son muy extraños los casos en los que una sólo persona tiene varias habilidades.

—Si acabo de descubrir que también puedo llegar a esos lugares tan altos, además de lo de mis manos, ¿yo sería parte e ese grupo?

—Sí, eso es a lo que más le temo. No tardan en venir, Nett. Los rumores corren demasiado rápido cuando gente como tú aparece en esta dimensión.

—¿Quiénes vendrán? –preguntó Nett intentando disimular su miedo.

—Colegio Rimkey –respondió Sherei con la mirada perdida.

—¿Qué es eso?

—Necesitaría más tiempo para explicarte absolutamente todo. Sólo por favor procura tomar las decisiones correctas, Nett.

—Espera, ¿qué decisiones?

—No es bueno que nos escuchen teniendo esta conversación aquí sobre ellos.

—Pero… ¡espera, Sherei! –mencionaba Nett desesperado. Se detuvo a pensar, y enseguida preguntó:

—¿Por qué siempre te apareces en el baño?

Sherei sonrió.

—Las preguntas más necesarias pueden llegar a responderse en los lugares menos indicados –dijo–. Por cierto, Nett. Estoy cansado de siempre ver a la misma chica observarte y que tú no te des cuenta de nada.

—¿Chica?

—Luego me agradeces. Debo irme –comentó Sherei muy apresurado.

—Pero…

Y en ese instante Sherei empujó a Nett hacia fuera de los baños provocando que al salir, con la puerta, golpeara a una chica que iba pasando con el objetivo de entrar al baño de mujeres.

—Lo siento mucho –dijo Nett avergonzado.

—Está bien, no pasa nada –dijo la chica intentando controlar su pena–. Tú eres Nett, ¿cierto?

—Sí –dijo Nett cabizbajo.

—Me pareció increíble lo que hiciste –le respondió la chica tímidamente evitándole la mirada.

—¿De verdad? –Nett sonrió con curiosidad pero relajando sus hombros.

—Sí. Muy… increíble –contestó ella con lentitud.

—¿Cómo te llamas? –quiso saber Nett.

—Mía. Soy Mía Calami –se detuvo a pensar–. Voy hacia el baño –mencionó ligeramente apenada por todo lo que le provocaba tener a Nett tan cerca.

—Sí, claro. Nos vemos… ¿luego?

Y ambos rieron mientras Mía asentía con la cabeza y Nett descubría un mundo nuevo de emociones.

El resto del día Nett tuvo que soportar que todo mundo lo rechazara haciendo comentarios sobre lo extraño e inusual que habían presenciado en la cafetería. Caminaba por los pasillos y la gente se alejaba de él como si se tratara de algún virus contagioso, e incluso pareciera que nadie tuviera cuidado con lo que decían sobre él sin ser mínimamente discretos.

Los próximos días, Nett lucía decaído. Risas, rechazo, malos comentarios, las conversaciones cuando él aparecía se tornaban sumamente incómodas para Nett; aunque a pesar de dichos eventos, en la comodidad de su habitación solía tener cada vez más seguridad sobre lo que ocurría con su cuerpo.

Una tarde, mientras Nett jugaba con Nash en su patio, lanzó su pelota fuertemente para que ésta fuera devuelta a los pocos segundos. El aire del exterior y el color del gran árbol que tenían en el jardín trasero, le daban a Nett mucha tranquilidad luego de tener que enfrentar día con día los momentos tan incómodos en Academia Verne.

En aquella ocasión, al lanzar una vez más la pelota de Nash hacia el aire, golpeó un par de ramas en el árbol pero era cuestión de segundos esperar a que descendiera. Sólo que esta vez no sucedió, la pelota se quedó atorada en el árbol y con el rostro lleno de intriga, Nett se levantó para acercarse a echar un vistazo.

A unos metros cerca del árbol, Nett pudo observar perfectamente la pelota atorada en un orificio que se había hecho en una de las partes más altas del tronco. Y sin pensarlo demasiado, miró a su alrededor para asegurarse de que no había alguien más en su entorno, y con una facilidad que impresionaba a cualquier persona, dio un brinco que pudo controlar para caer lentamente en la rama más alta del árbol.

Con una sonrisa, Nett tomó la pelota y con la misma facilidad descendió dando un salto muy sorprendente.


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