ACADEMIA VERNE
Autor: Neverluke.
SINOPSIS:
Nett Cassai, un chico de 16 años, se convierte de la noche a la mañana en el centro de atención de todo Academia Verne cuando descubren que tiene habilidades inhumanas.
Un par de visitas inesperadas en la escuela, y su paso por la adolescencia, se convertirán en la nueva travesía de Nett para enfrentarse al mal del Colegio Rimkey.
Capítulo 11:
La primera batalla.
—¿Me puedes explicar todo de una vez? –preguntó Nett un poco molesto.
—Nett, esto indica que eres aún más poderoso de lo que ya creíamos. Tus manos, tus saltos, poder cambiarte de un lugar a otro en segundos. Y ahora que recuerdo: no es muy normal que tus ojos cambien de color. No sé qué otra cosa nos espere con eso. Si reúnes todas estas características, quiere decir que puedes ser muy valioso para nuestra dimensión. ¡No todos nosotros podemos tener más de una habilidad! Entiende eso, Nett –enfatizó–. Por eso Colegio Rimkey quiere que te unas a ellos, buscan tener a los mejores.
—¿Por qué tengo que ser yo? –preguntó Nett desesperado–. Un momento, Sherei.
Ambos se miraron fijamente.
—¿Cómo es que empecé a hacer todo esto? ¿Qué sucedió aquella noche?
—¿Cómo fue?
—Me estaba bañando cuando sentí un dolor muy extraño en el estómago y en el pecho, comencé a vomitar, mi respiración se agitaba y mis ojos cambiaron a ese color rojo. Me fui a acostar, y durante la madrugada fue la peor sensación. Escalofríos, dolores, me retorcía de lo mal que la estaba pasando.
—¿Hubo un espasmo final? –preguntó Sherei.
—Sí, me incorporó en la cama, y de la nada mi vista se nubló, todo se volvió negro hasta que desperté.
—Alguien debió pasarte sus habilidades antes de morir.
—¿Qué? –reaccionó Nett con mucha curiosidad.
—Existen distintas maneras de poder adquirir estas habilidades cuando tu vida ha transcurrido normal. Una de ellas, es que alguien que pudiera hacer todo esto falleciera y que haya elegido que tú ahora portarías sus poderes.
—¿Quién pudo haber sido?
—No lo sé, pero ten por seguro que esa persona te conocía a la perfección.
—No tengo idea de alguien que haya fallecido hace poco.
Su plática fue interrumpida por alguien tocando la puerta. Nett y Sherei se voltearon a ver, y como si ya lo hubieran planeado se tomaron de la mano y ambos se volvieron invisibles. Señor Ponche, Bredrak y la directora Padúa entraron al cuarto de limpieza asombrándose de que no había nadie a pesar de que se escuchaban ruidos. Cerraron la puerta y casi enseguida Nett y Sherei volvieron a aparecer riendo entre ellos.
—¿Así es como debía salir la primera vez?
—Justo así –contestó Sherei asintiendo.
—¿Lo volvemos a intentar? –preguntó Nett.
—¿De qué hablas?
Nett lo tomó de la mano y al igual que unos minutos atrás, cambiaron de lugar apareciendo en otro almacén de la escuela. La sonrisa de Nett hacía ver que ya comenzaba a tenerle mucho gusto a todo aquello que podía realizar.
—Ahora sólo falta descubrir cómo es que se eligen los lugares en donde voy a aparecer.
La risa de ambos invadió el almacén dejando que el momento los hiciera sentir como si fueran los mejores amigos.
Durante los próximos días, Nett intentó evitar a toda costa a la directora Padúa, y aunque parecía que todo iba a la perfección, Nett nunca se dio cuenta de que la directora lo observaba desde lejos cada que podía, tratando de idear un plan de convencerlo –o más bien capturarlo– para que fuera con Bredrak.
En el pasillo de la escuela y en los recesos ya se escuchaban los malos comentarios sobre Nett y sobre lo curioso que lucía Bredrak, incluso comenzaba a correr el rumor de que habían venido por Nett para llevárselo lejos de Academia Verne, lo cual varias personas agradecían porque no disfrutaban en absoluto que Nett estuviera cerca de ellos.
Una mañana, Nett estaba cerrando su casillero para dirigirse a clase de Literatura; y al voltear, luego de haberse asegurado que su candado cumplía con su objetivo, accidentalmente chocó con Mía Calami.
—Lo siento –dijo Nett, pero al ver que era Mía se avergonzó un poco más.
—No te preocupes, todo está bien –dijo Mía con una sonrisa muy discreta.
—No todo –respondió Nett suspirando.
—¿Cómo? –preguntó Mía al no haber escuchado bien lo que Nett había expresado.
—Nada, perdón. Digo que sí, o sea, más bien, sólo… –se detuvo y suspiró al ver que nada de lo que decía tenía sentido y que Mía no lograba comprender–. Perdón –dijo sonriendo un poco.
Mía le dirigió de regreso esa sonrisa con la que era imposible no demostrar lo mucho que le encantaba Nett.
—¿Te gustaría que pasáramos juntos el siguiente…?
Pero antes de que se concretara su propuesta sobre el próximo receso, Nett fue señalado por Villa. Supo que no tardaban en aparecer Bermeo y Poumian. Nett sólo bajó su cabeza y se alejó de Mía para que no viera lo mal que lo trataban. Mía se quedó observando todo lo que ocurría, pues parecía que la escuela entera la miraba de forma muy preocupante por haber mantenido una conversación con Nett Casai.
Días después, las decoraciones de Navidad hacían lucir la escuela como un lugar sumamente cálido. Nett comenzaba a sentir la tranquilidad de no haber visto a Bredrak ni haberse encontrado con la Directora Padúa en los pasillos de Academia Verne. Eran cerca de las 12:30 de la tarde, y Nett tomaba su clase de Matemáticas muy apartado de los demás.
Cuando el profesor estaba dando indicaciones para realizar un próximo ejercicio luego de haber explicado el tema, los alumnos se asustaron al escuchar, de la nada, el sonido de un cristal rompiéndose, y con mucha intriga voltearon a verse entre ellos preguntándose qué habría sucedido, y el profesor Antonio se dirigió hacia la puerta.
—¿Ahora qué hicieron sus compañeros? –preguntó molesto.
Pero en cuanto se asomó al pasillo, un enorme destello se dirigía hacia él. Su única reacción fue aventarse hacia dentro del salón y el destello pegó en la puerta haciendo aún más ruido.
Todos los estudiantes comenzaron a gritar desesperados y asustados levantándose de sus asientos, y tratando de refugiarse en espacios sin sentido. En cuestión de segundos, el pasillo estaba lleno de estudiantes tratando de correr hacia todos lados.
Nett reconoció enseguida ese destello, y sus ojos se volvieron de ese color rojo intenso que a todo mundo aterraba. Se levantó de la silla y fue corriendo hacia la puerta. Al ver lo que ocurría en el pasillo, otro enorme destello casi impacta con él, pero al cerrar los ojos desapareció logrando trasladarse hacia otro punto dentro del salón.
Algunos alumnos que se habían quedado escondidos en algunas bancas de atrás, se quedaron totalmente sorprendidos con lo que acababan de ver. Nett volteó a verlos y sin preocuparse, volvió a cerrar los ojos para ahora aparecer encima del escritorio. Observó otro punto del salón, cerró los ojos y logró llegar ahí: ya había descubierto cómo elegir los lugares a los que se trasladaba con esa facilidad.
Corrió hacia la puerta, y mientras todo el caos se hacía presente, logró distinguir a Bredrak entre los alumnos, esta vez no iba solo. Un grupo de jóvenes cerca de la edad de Nett, estaban detrás de Bredrak con uniformes muy llamativos en donde predominaba el color rojo y traían el escudo de Colegio Rimkey. Lanzaban destellos, brincaban, controlaban y sacaban fuego, y un sinfín de habilidades más. Nett se movió a un punto más discreto, y desde ahí apuntó hacia los jóvenes lanzándoles uno de sus destellos logrando impactar a uno. Bredrak sonrió al saber que sólo Nett Casai podía provocar eso, lo cual significaba que estaba cerca.
Nett se detuvo en medio del pasillo tratando de tomar valentía para enfrentar a todos esos jóvenes que estaban detrás de Bredrak dispuestos a seguir destruyendo Academia Verne, mientras sus compañeros corrían hacia todos lados. Su cuerpo temblaba de los nervios y del miedo.
—Detrás de nosotros, Nett.
La voz de Sherei sonó y cuando Nett volteó a verlo, se dio cuenta de que habían más jóvenes acompañándolos, todos con un uniforme en donde predominaba el color azul en distintas tonalidades y resaltaban las letras IF, dispuestos a detener al Colegio Rimkey. Nett dio unos pasos hacia atrás para incorporarse con el grupo, no tenía una mínima idea sobre cómo funcionaban aquellos enfrentamientos, ni que tan letales podían ser.
—¡Qué enorme sorpresa! –dijo Bredrak con una voz muy tranquila, pero irónica–. ¿Qué tal las clases en Instituto Fromm, chicos? –sonrió de forma muy malvada.
—¿Instituto Fromm? –preguntó Nett.
Sherei se incomodó al escuchar a Nett decir esas palabras, sabía que pronto tendría que darle muchas más explicaciones.
—Reg, cubre a los demás, por favor.
Una chica retrocedió para colocarse frente a los estudiantes de Academia Verne que no habían podido salir, haría hasta lo imposible para que nada impactara con ellos gracias a un campo de fuerza que lograba controlar.
Dos chicas más estaban detrás de Sherei, una de ellas sostenía un enorme bastón hecho de madera, mientras a un lado la otra chica estaba de cuclillas balanceándose de un lado a otro.
—¿Listos, chicos?
—¡Más que listos! –dijo un chico con demasiada energía que parecía no poder permanecer quieto un sólo segundo.
—¿Ian, Amy? –preguntó Sherei.
—¡Comencemos! –dijo la chica que provocaba un brillo enorme gracias a su cabello rojo, y con sus manos sacó dos bolas de fuego que mantuvo perfectamente controlando.
—¿Huesck, Annie, Shamsia?
—¡Es hora! –respondieron.
Dos jóvenes del grupo de Bredrak intentaron comenzar, pero fueron detenidos por él.
—Que ellos siempre den el primer el paso –les dijo.
—Nosotros siempre primero –comentó Sherei sabiendo que Bredrak no dejaría comenzar a los suyos.
—¿Shinji?
Y el chico que no podía controlar sus ganas de comenzar y que se movía bastante inquieto, sonrió.
—¡Claro que sí! Amy, cúbreme –ordenó.
Y Amy lanzó una bola de fuego hacia el techo para distraer a Colegio Rimkey, Shinji parecía ir detrás a una velocidad impactante. Todos se acomodaron dispuestos a dar lo mejor en esa pelea, y en cuestión de segundos, el pasillo principal del segundo nivel de Academia Verne se había convertido en un campo de batalla.
