ACADEMIA VERNE
Autor: Neverluke.
SINOPSIS:
Nett Cassai, un chico de 16 años, se convierte de la noche a la mañana en el centro de atención de todo Academia Verne cuando descubren que tiene habilidades inhumanas.
Un par de visitas inesperadas en la escuela, y su paso por la adolescencia, se convertirán en la nueva travesía de Nett para enfrentarse al mal del Colegio Rimkey.
Capítulo 10:
Bredrak Moncada.
El calendario ya marcaba varias semanas después de lo sucedido aquella tarde en la cafetería, en donde Nett había comenzado a llamar la atención de la peor manera posible. Aunque ya había aprendido a lidiar con los comentarios de los alumnos a su alrededor, su semblante lucía apagado. Sherei no había vuelto a aparecerse, y las dudas lo atormentaban más y más cada día, incluso había descubierto que aquella inseguridad sólo la sentía en Academia Verne, en su casa no había absolutamente nada que lo hiciera pensar en ese misterioso Colegio Rimkey.
Diciembre estaba iniciando, la Navidad se anunciaba en cada espacio de Academia Verne, y la ciudad entera intentaba pintarse de la actitud más alegre y familiar. De pronto, Nett sentía que la calma inundaba su mente mientras tomaba sus clases, pero bastaban pocos segundos para caer en la realidad, aunque de vez en cuando se podía llegar a divertir con los destellos de su mano y algunas travesuras.
Esa mañana, mientras tomaba clase de Geografía, la profesora Ingrid fue interrumpida por la directora Padúa para pedirle que le comentara a Nett que se dirigiera a su oficina al inicio del primer receso. La profesora Ingrid se acercó a Nett para informarle y, por alguna incómoda razón, supo que no sería algo bueno lo que le esperaba en pocos minutos.
Al sonar el timbre del primer receso, Nett salió muy nervioso del salón de clases. Era tanto su nerviosismo que olvidó completamente lo que la gente hacía a su alrededor con tal de evitarlo. Caminó sin detenerse hacia la oficina de la directora Padúa, y al llegar a la puerta, alcanzó a ver en el reflejo del cristal a Sherei.
Nett volteó enseguida y cuando estaba apunto de hacerle una pregunta, se dio cuenta que no había nadie detrás, escuchando que la puerta abriéndose rompía con todo el silencio.
—Buenos días, Nett. Adelante.
—Hola, buenos días –dijo Nett sintiendo que su mismo cuerpo era quien le pedía que no entrara a la oficina.
—¿Gustas tomar un poco de agua? –le ofreció amablemente la directora Padúa.
Era muy extraña la manera tan agradable en la que la directora Padúa se intentaba comportar con Nett desde aquel suceso. Sin embargo, Nett aceptaba que eso le hacía sentir un poco más de confianza.
—Sí, está bien –aceptó Nett mientras recibía un vaso de vidrio vacío.
—Yo me encargo, directora –se acercó un hombre alto y delgado, con cabello color blanco y lacio que le llegaba a la altura de los hombros, a simple vista parecía no tener más de 35 años.
Un abrigo rojo muy vistoso con camisa y pantalón negro lo hacían lucir demasiado elegante, y un anillo en su mano brillaba de forma muy curiosa. Se levantó y tomó el vaso de vidrio.
Los ojos de Nett se abrieron de un sólo golpe al ver que cuando aquella persona tomó el vaso, realizó un ligero movimiento con su mano y comenzó a llenarlo lentamente con agua. Al estar lleno, parecía que acariciaba el vaso y éste empezó a hacer un cambio evidente de temperatura, dejando el agua fría. La directora Padúa sonrío y dejó que él mismo se presentara.
–No eres el único en este mundo al que le suceden cosas extrañas, Nett Casai –dijo el hombre con voz amable mientras sonreía–. Soy Bredrak Moncada –estiró la mano–, director de Colegio Rimkey.
Nett intentó disimular al máximo su sorpresa al escuchar el Colegio Rimkey luego de esa última plática que había tenido con Sherei.
—¿Qué es el Colegio Rimkey? –preguntó Nett haciéndose pasar por alguien que nunca había escuchado algo de aquel misterioso lugar.
—¡Qué extraño! –respondió Bredrak–. Juré que ya habías escuchado algo de nuestra institución –y miró fijamente a Nett para después sonreírle.
Un escalofrío recorrió la piel de Nett, preocupándose por no ser delatado por su sus ojos o sus brazos cuando se veía envuelto en una situación de peligro.
—Quería que vinieras a la oficina porque creemos que Colegio Rimkey es una excelente opción para ti, Nett –interrumpió la directora Padúa dejando a un lado esos segundos de incomodidad.
—En Colegio Rimkey podrás convivir con mucha gente que es igual a ti, Nett. Es exactamente el mismo plan de estudios que ofrece Academia Verne, pero con alumnos que son como tú, en donde nadie es raro por ser quien es. Imagínate estudiar todo lo que ves aquí con tus profesores, pero todos haciendo uso de sus habilidades. El patio se convierte en un mundo fascinante cuando es hora de su descanso.
Nett no podía negar que la propuesta se escuchaba muy bien. Al final de todo, él sólo buscaba dejar de ser considerado un fenómeno y dejar de ser rechazado por la gente que lo rodeaba.
Bredrak sacó algunos folletos, y en la computadora disponible en el escritorio de la directora Padúa comenzó a mostrarle fotografías y videos a Nett sobre Colegio Rimkey.
—Nosotros mismos podríamos ir a platicar con tus papás, sabemos que puede ser una situación complicada para ellos cuando descubren la nueva vida de sus hijos.
De pronto, Nett dejó de considerarlo una buena opción cuando escuchó que mencionaron a sus papás, había olvidado por completo que ellos aún no tenían conocimiento sobre lo que ocurría. Y por si fuera poco, recordó las palabras de Sherei en el baño, quien por alguna razón inusual le provocaba muchísima más confianza que Bredrak.
—¿Podría tomarme algunos días para pensarlo? –preguntó Nett dejando ver que consideraría la propuesta, sólo para no mencionar un “No” en concreto.
—Las mejores decisiones se toman al momento, Nett. Esto te puede cambiar la vida –expresó la directora Padúa volteando a ver a Bredrak.
—¿Por qué no nos muestras un poco de lo que puedes hacer? –preguntó Bredrak.
Los nervios de Nett fueron demasiado evidentes, sus ojos dieron un destello rojo y respondió con una mínima dificultad para hablar.
—No creo que sea una buena idea.
—Claro que lo es –dijo Bredrak firmemente–. Necesito ver todo aquello que se ha dicho de ti.
—No sé de qué están hablando –contestó Nett en un intento de librarse y fingir que no entendía lo que sucedía.
—Estás en un lugar seguro junto a la persona correcta, Nett –le comentó la directora Padúa mientras se acercaba lentamente a ponerle seguro a la puerta.
Nett volteó desesperado dándose cuenta del enorme problema en el que se había metido. Se levantó de la silla y Bredrak intentó detenerlo.
—Vamos, Nett. Esto puede ser lo mejor que le ha pasado a tu vida, sólo necesito asegurarme de que todo lo que me ha mencionado la directora Padúa es cierto.
—Es brillante todo lo que has hecho, Nett. Yo estoy segura de que Colegio Rimkey es una excelente opción para ti, he visto cómo te tratan los demás, y tu futuro deber ser algo de tu nivel –complementó la directora Padúa.
—Debo ir a mi receso –dijo Nett asustado.
—No hay mayor problema con eso, ¿o sí lo hay, directora? –agregó Bredrak.
—En lo absoluto –respondió la directora Padúa.
Nett se hizo hacia atrás golpeando el escritorio y haciendo que cayeran algunos objetos. Bredrak se inclinó hacia Nett para sujetarlo y con sus manos lanzó el mismo destello que Nett había estado sacando desde hace meses. La directora Padúa corrió hacia la puerta para no dejar pasar a Nett, pero al ver que sus ojos de pronto se tornaron rojos se hizo a un lado, pues los escalofríos le impidieron realizar algún otro movimiento. El seguro de la puerta brotó por sí solo, y Nett escapó de la oficina rápidamente.
—¿Fuiste tú? –preguntó Nett corriendo.
—Sí, tampoco creas que abrir puertas es lo más complicado –respondió Sherei.
—¡No deje que se vaya! –gritó Bredrak desde adentro de la oficina.
Nett y Sherei corrieron por el pasillo intentando no hacer ruido.
—Por este lado. ¡Corre! –le dijo Sherei agitado indicándole una escalera–. Tómame de la mano, cierra los ojos.
Nett realizó inmediatamente lo que Sherei le había pedido. Y cuando ambos cerraron los ojos, desaparecieron dejando que la directora Padúa y Bredrak no tuvieran rastro alguno sobre ellos cuando salieron de la oficina.
El cuarto de limpieza era el lugar más incómodo para reaparecer, y ninguno de los dos sabía cómo habían llegado ahí.
—¿Qué acaba de suceder? ¿Por qué estamos aquí? –preguntó Nett.
Pero la cara de Sherei demostraba demasiada intriga y sorpresa a la vez.
—¿Qué pasa, Sherei? ¿Tú provocaste esto cierto? –insistió.
—Yo sólo puedo conseguir que la gente se vuelva invisible conmigo. No cambiarme de lugar –respondió de forma muy lenta y pensativa.
—¿Y entonces cómo llegamos aquí?
—Nett, fuiste tú quien lo hizo –contestó Sherei pensando en que la situación iba a ser más grave de lo que parecía, pues se acababa de agregar una habilidad más a la lista de Nett.

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