ACADEMIA VERNE
Autor: Neverluke.
SINOPSIS:
Nett Cassai, un chico de 16 años, se convierte de la noche a la mañana en el centro de atención de todo Academia Verne cuando descubren que tiene habilidades inhumanas.
Un par de visitas inesperadas en la escuela, y su paso por la adolescencia, se convertirán en la nueva travesía de Nett para enfrentarse al mal del Colegio Rimkey.
Capítulo 8:
El gran salto de la cafetería.
Habían pasado varias semanas desde que el ciclo escolar había comenzado. Los estudiantes de nuevo ingreso ya se habían acostumbrado al día a día de Academia Verne. Los rumores en los pasillos continuaban señalando a Nett sobre lo que había ocurrido aquella mañana de agosto, pero ya en octubre parecía estar la situación más tranquila. O al menos ya no preocupaba tanto a Nett, quien se había encargado de hacer muy pocos amigos y solía ignorar los comentarios.
El gran reloj de la entrada sonaba su campana anunciado el comienzo del día en Academia Verne, algunos estudiantes corrían a sus salones mientras otros ya esperaban sentados en sus respectivas bancas. Nett caminaba de forma lenta como si el tiempo estuviera a su favor, llegó a su banca y a los pocos segundos se escuchó cómo se abría la puerta del salón de profesores y todos se dirigían al salón en donde les tocaba impartir sus materias, con un par de regaños durante el camino por aquellos alumnos que no estaban llegando a tiempo.
Cuando llegó el primer descanso del día, Nett guardó su cuaderno, su pluma y un libro en la mochila. Saludó discretamente a un par de personas en el pasillo, y fue hacia la cafetería. Llevaba los últimos minutos de clase deseando comer algo, acto que no le permitía poner la atención necesaria a la profesora en turno.
Al llegar a la cafetería vio toda la gente que se encontraba ahí. Una enorme escalera bajaba hacia un nivel en donde estaban demasiadas mesas para los alumnos y una inmensa barra que era atendida por varias personas para entregar los pedidos que hacían quienes deseaban algo de comer. Algunos ya estaban apartando sus mesas para pasar el descanso entre amigos, y la otra gran cantidad hacía una fila sorprendentemente ordenada.
Desde arriba, Nett observaba la cafetería sabiendo que probablemente tardaría en poder ingerir algo por el exceso de gente, se detuvo un momento para visualizar si le convenía comprar algo ahí o acercarse a una de las máquinas expendedoras, pero cuando decidió bajar fue interceptado por Poumian y Bermeo.
—Día de muertos está cerca. ¿Me pregunto si alguien necesitará disfraz? –preguntó Poumian.
—¿Disfraz? Un coraje es suficiente para dar miedo –completó Bermeo para continuar burlándose. Ambos rieron disfrutando demasiado la incomodidad que le provocaba a Nett.
Nett se limitó a darse la vuelta para cambiar su decisión sobre bajar a la cafetería y mejor dirigirse a la máquina expendedora. Sin embargo, no contaba con que Villa estuviera detrás de él.
—¿Alguien quiere escapar? –dijo Villa sonriéndole.
Poumian y Bermeo se rieron sin dejar de hacer evidente que les sorprendía que Villa estuviera ahí.
—¿Te dijo algo la directora? –preguntó Bermeo.
—No, lo mismo de todos los días, que ojalá ésta fuera la última vez que visitaba dirección…
—O que a la próxima sería expulsado –dijeron los tres al mismo tiempo conociendo perfectamente las palabras de la directora Padúa.
Cuando los tres dejaron de reírse, notaron que Nett ya no estaba ahí y que se dirigía al lado opuesto. Poumian lo detuvo por la espalda volteándolo bruscamente.
—Sí que sabes pasar desapercibido, Nett –le dijo mirándolo de forma muy fija.
—No me gustaría tener problemas –respondió Nett cabizbajo.
—Tener problemas significa que dos partes están dispuestas a pelear. ¿Estás seguro de lo que acabas de decir? –preguntó Poumian retándolo.
Bermeo y Villa lo tomaron por atrás colocando a Nett de espalda a las enormes escaleras, mientras Poumian seguía intentando provocar una peor situación con sus palabras.
Todos los estudiantes que se encontraban en la cafetería voltearon a ver hacia la parte de arriba dándose cuenta de lo que pasaba entre los cuatro. Y a pesar de que algunos de ellos tuvieron la intención de acercarse y pedirles tranquilamente que no ocasionaran nada, Poumian, Villa y Bermeo continuaban con su misión de hacerle pasar un mal día a Nett, pero nadie se atrevía a confrontarlos físicamente.
Durante una pésima decisión, Villa y Bermeo sostuvieron a Nett muy fuerte sin permitirle que se moviera, Poumian dio un par de pasos hacia atrás para enseguida lanzarse hacia Nett y empujarlo por las escaleras que bajaban hasta las mesas en donde ya había una gran cantidad de estudiantes atentos. Un silencio abrumador se hizo presente en la cafetería debido a la sorpresa que les había generado a todos la acción de los tres chicos.
Nett sentía que todo estaba ocurriendo a una velocidad extremadamente lenta, los golpes lo hacían reaccionar con gestos de evidente dolor, y mientras caía, no dejaba de ver el final de las escaleras sabiendo que se dirigía a unos botes de basura que –por alguna incomprensible razón, sin importa la hora– siempre estaban llenos de los desechos comestibles de los alumnos.
Estiró el brazo para intentar sostenerse de algo que claramente no existía. Y al colocar su brazo en dicha posición, el destello de luz salió dirigiéndose hacia los tres chicos, quienes pudieron esquivar fácilmente lo que vieron venir hacia ellos, pero el destello chocó con una de las lámparas de luz cayendo sobre la máquina expendedora. Si Nett hubiera podido escuchar lo que sucedía alrededor, se habría percatado de todas las reacciones que eso provocó en los demás.
A punto de llegar a los últimos escalones, Nett seguía cayendo golpeándose cada parte del cuerpo, perdió sus lentes en el trayecto, y mientras veía borroso intentó dar un brinco para poder aterrizar en el suelo frente a todos. Sin embargo, los estudiantes se quedaron inmóviles al ver que gracias al salto, Nett se había elevado con facilidad, como si su intención hubiera sido brincar lentamente hasta llegar a un reposo del techo que había en los ventanales de la cafetería.
Nett se quedó respirando con intensidad sentado en las alturas preocupándose por lo que todos acababan de ver. Cerca de seis metros lo separaban del suelo y de sus compañeros, e inmediatamente se sorprendió por lo que acababa de pasar y la forma tan fácil con la que brincó hasta arriba.
Un grupo de profesores se acercaron de prisa para llevarse a la dirección a Poumian, Bermeo y Villa. Un profesor no dejaba de observar completamente helado a Nett, informándole a sus compañeros de trabajo que voltearan a ver la escena tan extraña.
La directora Padúa apareció en la cafetería, y como si no estuviera contemplando algo inusual, se acercó al ventanal mirando hacia arriba.
—¿Crees poder bajar? –le preguntó a Nett con una voz muy amable.
Nett se limitó a negar con la cabeza, y enseguida la directora Padúa le pidió a los alumnos que se retiraran de la cafetería, dándole órdenes a los profesores que se encargaran de dicha tarea, cerrando bien las puertas del lugar y pidiéndole a cuatro de ellos que se quedaran para poder bajar a Nett.
El señor Ponche tardó pocos minutos en aparecer en la cafetería con la escalera con la que solía limpiar la fachada de la escuela. Con mucho cuidado los profesores intentaron bajar a Nett, quien con miedo acomodaba sus pies en los escalones para comenzar a descender, se agarró de la base en la que estaba sentado y se le revolvió el estómago por estar en las alturas.
Los nervios se apoderaron de su cuerpo, y al colocar su pie en el primer escalón, resbaló estando a punto de caer. Sorpresivamente, sintió que una mano lo sostuvo desde arriba evitando otro accidente, al levantar la mirada vio que Sherei lo estaba sosteniendo en la parte superior, evitando ser visto por los demás. Llevando el dedo índice sobre sus labios, Sherei se encargó de que Nett no dijera nada sobre su ayuda, y por alguna muy extraña razón se sintió muy tranquilo y seguro al ver a Sherei ahí.
Fueron pocos minutos después cuando la directora Padúa llenó de preguntas a Nett sobre lo sucedido, él explicó la situación con Poumian, Bermeo y Villa, y la directora enseguida supo la próxima sanción que le pondría a los chicos.

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