Reseña:

Coraline

(Neil Gaiman)

Reseña por: Neverluke.

SINOPSIS:
Al día siguiente de mudarse de casa, Coraline explora las catorce puertas de su nuevo hogar. Trece se pueden abrir con normalidad, pero la decimocuarta está cerrada y tapiada. Cuando por fin consigue abrirla, Coraline se encuentra con un pasadizo secreto que la conduce a otra cosa tan parecida a la suya que resulta escalofriante. Sin embargo, hay ciertas diferencias que llaman su atención: la comida es más rica,  los juguetes son tan desconocidos como maravillosos y, sobre todo, hay otra madre y otro padre que quieren que Coraline se quede con ellos, se convierta en su hija y no se marche nunca. Pronto Coraline se da cuenta de que, tras los espejos, hay otros niños que han caído en la trampa. Son como almas perdidas, y ahora ella es su única esperanza de salvación. Pero para rescatarlos tendrá también que recuperar a sus verdaderos padres, y cumplir así el desafío que le permitirá volver a su vida anterior.

Me podría atrever a asegurar que la pequeña Coraline es el personaje más popular de Neil Gaiman. Escritor británico que ha enfocado su arte en el género de la fantasía y que mantiene en su lista de obras una gran cantidad de libros que se han vuelto populares culturalmente. Sin duda el auge de Coraline, llegaría hasta el año 2009 gracias a la emblemática película de animación stop motion titulada «Coraline y la puerta secreta», pero el libro –publicado en 2002– dejaría una huella muy importante y trascendental en la vida de muchos lectores gracias al estilo tan único que llegó a proponer en aquellos años.

El libro relata la historia de una pequeña niña llamada Coraline Jones–la cual nunca se da la información de cuántos años tiene–, quien al llegar a su nueva casa con su padre, su madre y su gato, comienza una aventura de exploración debido al aburrimiento que experimenta durante esos primeros días.

En uno de los intentos de su padre por desaparecer las inquietudes de su hija, la manda a realizar un par de tareas que van desde contar cuántos objetos azules hay en toda la casa, hasta contar cuántas puertas hay. Cuando Coraline descubre que son 14 puertas, su atención se consume totalmente en que la decimocuarta puerta no lleva a ningún lado. O al menos eso parece, pues una pared de ladrillos impide la funcionalidad de ésta.

Una tarde en la que sus padres no están en casa, Coraline decide explorar aquella puerta y descubre que los ladrillos se han ido, y que conduce hacia un lugar totalmente oscuro. Gracias a cada paso que da, nota que poco a poco el lugar va pareciéndose cada vez más a su propia casa en una realidad totalmente alterada y diferente, hasta que encuentra a sus padres, quienes ahora tienen botones en los ojos y su gato puede hablar. Sus «otros» padres actúan de forma muy extraña, pero la verdadera aventura comienza cuando Coraline descubre que en los espejos de ese lugar hay niños atrapados.

Al día siguiente, Coraline decide enfrentar a su «otra» madre diciéndole que conoce los mayores secretos y que ya tiene conocimiento de los niños atrapados y de sus verdaderos padres desaparecidos, retándola a un nuevo juego en donde Coraline deberá encontrar en aquella casa la escondite de cada uno de esos personajes mencionados. Sólo consiguiendo encontrarlos, podrá regresar a su vida anterior y la «otra» madre la dejará ir.

En muchas plataformas se ha dicho que el género preciso de esta historia sería «fantasía oscura», es decir, juega bajo los lineamientos de los escenarios, personajes, ambientes y situaciones totalmente ficticias pero con un toque de terror y elementos oscuros, sin llegar a que ese sea su género principal.

Si bien es cierto que la historia de Coraline podría ser terrorífica para el público infantil por las situaciones que atraviesa su protagonista y los personajes y elementos a los que se enfrenta, considero que encontró un nicho sorprendentemente bien atinado en los adolescentes, quienes buscan historias diferentes y narrativas que salgan del enfoque infantil. Es una historia maravillosa para esa transición de edades.

Es un libro muy digerible que leerás en un tiempo muy corto. No detalla en el exceso de descripciones y su trama avanza a un ritmo muy continuo y bien estructurado. Cada personaje te ofrecerá una perspectiva diferente de lo que ocurre alrededor,  y sus locas personalidades te engancharán de forma emocionante. Dos vecinas actrices que no sueltan su pasado, un vecino que intenta adiestrar a sus ratones para que sean unos grandes artistas, un gato parlante, ratas malévolas, una mano inquieta, y otro padre y otra madre que están dispuestos a ofrecer una mejor vida con tal de capturar a Coraline. Sin duda, disfrutarás mucho la manera en la que cada capítulo logra atraparte para iniciar con el siguiente.

Creo que lo maravilloso de que la Literatura tenga un personaje posicionado en el bagaje cultural, es que te ofrece un entorno más profundo para conocer detalles que te harán conectar aún más con el personaje, y entender de dónde sale la popularidad de aquella pequeña exploradora que, gracias a una nueva casa y una puerta misteriosa, deberá vivir su aventura más aterradora, pero con la valentía suficiente para que todos recordemos su nombre: ¿Caroline? No, Coraline.

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