WALKIE 2: EL MISTERIO

Autor: Neverluke.

SINOPSIS:
Algunos niños están desapareciendo del Orfanato 47. El detective Dante debe encontrar la mayor cantidad de respuestas con el Padre Curiel para no permitir que las desapariciones continúen, pero mientras más pasan los días, esta investigación sólo revive uno de los sucesos más escalofriantes de la ciudad: La noche trágica.
Ahora ambos tendrán que enfrentarse a los misterios que continúan sin resolverse de aquella noche, y revelarán la verdad de un niño llamado Timmy y su aterradora voz proveniente del más allá.

CAPÍTULO 7:
Timmy Baxter

Murmullos, sollozos y rezos indistintos se habían convertido en el manto de resignación durante el funeral del Padre Curiel, quien yacía dentro del féretro que ahora era rodeado por toda aquella gente que en algún momento de su vida había sido abrazada por el alma de esa figura católica tan querida por la comunidad del Orfanato 47 y sus alrededores. La misa estaba por finalizar.

—Honraremos y recordaremos la vida del Padre Curiel –dijo el Padre Félix–, por todos sus actos buenos, y por haber llevado tan lejos el Orfanato 47, hogar en donde siempre lo mantendremos en nuestro corazón. Oremos por su eterno descanso.

—Amén –se escuchó al unísono.

El llanto continuaba musicalizando de forma despiadada y trágica aquella triste escena de despedida. Entre abrazos, pena y dolor, la gente empezaba a retirarse del patio principal del Orfanato 47.

—Detective Dante –se acercó la monja Isabel con voz delicada–, muchas gracias por acompañarnos todo este tiempo. El Padre Curiel no dejaba de comentarnos lo importante que era usted para cada suceso que se le salía de las manos –mencionó con mucha tristeza.

—Llevábamos muchos años trabajando juntos –respondió Dante mientras aceptaba un pañuelo que la Madre Isabel le ofrecía–. No existía mejor pareja de trabajo para esos casos en donde parecía que alguno de los dos no podría sin el otro –se soltó a llorar–. Su última mirada llena de paz, Madre –recordó–. ¡Sus ojos mientras todo se desvanecía alrededor y yo lo sostenía en mis brazos!

La monja Isabel se acercó para intentar reconfortarlo con un cálido abrazo.

—¡Es imposible! –continuó Dante decepcionado–. Es imposible que el alma de un niño esté provocando todo esto. ¿Por qué, Madre? –la sostuvo firmemente–. ¿Qué fue lo que vivió aquel niño? –concluyó decepcionado.

Pero los ojos de la monja Isabel brillaron de curiosidad y confusión.

—¿Niño? –le preguntó mientras lo veía a los ojos–. ¿Cuál niño, detective?

—El Padre Curiel me dijo que ya todos tenían conocimiento de lo que estábamos enfrentando esa noche –contestó intentando detener sus lágrimas.

—Pero… –suspiró la monja–, el Padre Curiel sólo nos pidió resguardarnos en el sector 4 con los pequeños. Es el sector más aislado. Era imposible escuchar todo lo que sucedía afuera.

El triste ambiente del funeral iba cesando poco a poco convirtiéndose en una dosis de confusión. El detective Dante procuró estar atento a cada respuesta de la monja Isabel.

—No tengo idea a qué nos enfrentamos esa noche –prosiguió–. La voz de un  niño pequeño nos atormentaba por todos lados. No lo sé –pensó–, tal vez seis o siete años de edad.

Quedó congelado el rostro de la monja Isabel, quien con dificultad intentaba pronunciar las próximas palabras.

—¿Niño pequeño?

—Sí. El Padre Curiel incluso llegó a llamarlo de una forma –se llevó las manos a las cienes para procurar recordar los mejores detalles–. Mmmm Teo –dijo confundido–. ¡No! Tommy. ¡Timmy! –recordó.

Esa conversación se había aislado de todo ruido que ocurría alrededor poniendo los verdaderos reflectores en el rostro de ambos.

—¿Timmy? ¿Timmy Baxter? –tomó el valor la monja Isabel para preguntar.

Al pronunciar aquel nombre, la electricidad tuvo una ligera descarga que pasó desapercibida ante la monja y el detective.

—No sé –respondió Dante–. Sólo recuerdo que lo llamó Timmy en varias ocasiones. Pero –preguntó atento–, ¿qué sabe de ese niño, Madre?

La monja Isabel tomó su libro y sus rosarios, se acomodó la vestimenta y con un semblante sumamente serio dijo:

—Acompáñeme a la oficina del Padre Curiel, Dante. Esto es mucho más grave de lo que pensaba. Ahí le contaré todos los detalles que necesita sobre este horrible caso.

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