EL ÚLTIMO HOGAR

Autor: Pablo Gracida.

Nunca creí que a varios metros bajo tierra se alcanzara a escuchar perfectamente todo lo que sucede allá arriba. Pareciera que el eco del llanto de todos los presentes resuena en cada espacio hasta encontrar un lugar aquí a mi lado. Supongo que tardaré tiempo en acostumbrarme a mis nuevas cuatro paredes. Quisiera detener la tristeza que invade arriba, pero de algún u otro modo encuentro la manera de agradecer que estén aquí. Veo muchos rostros que no esperaba, sinceramente; pero también me hace falta ver a muchas personas que juraba en vida que estarían aquí cuando este momento llegara. Sé que vendrán. ¡Por favor espérenlos! No comiencen esto sin ellos. Probablemente se les hizo un poco tarde, pero algo me dice que no tardan en llegar.

Me gusta mucho el atuendo que portaré en la eternidad, supieron elegir bien lo que yo misma hubiera decidido. En cuanto a mis cosas, no se detengan en seguir adelante, utilicen lo que fue mi espacio en mi vida para darle un nuevo toque a la casa, yo sé que lo necesitan. No dejen que la incertidumbre sobre lo que yo pensaría les arruine  el tomar decisiones que les ayudarán a sanar.

Me hubiera encantado quedarme más tiempo, pero hoy tengo la certeza de que me han acompañado hasta mi último hogar. Gracias por hacerme ver lo importante que fui en vida, aunque tampoco me gustaría resumir su amor y cariño a este momento. Escucho perfectamente cada una de las palabras, y descubrí que también existe una voz que me hace llegar todos sus pensamientos. Perdón por haberme ido de esta manera, pero sé que pronto encontrarán la tranquilidad y certeza de saber que llegué a un mejor lugar.

Es hora de irse, lo sé. La tierra comienza a caer encima, y aquí dentro se percibe que estoy a punto de trascender. Es muy extraño, no sé cómo explicarlo. Entre más oscuro se aprecia mi alrededor, más lleno de luz se vuelve todo. No quiero que se preocupen más por mí.  Sólo emprendan tranquilos su nueva vida y recuérdenme siempre con mucho amor.

La noche está cayendo. Es irónico que nada en vida te prepara para pasar tu primera noche aquí. Cierta conciencia me indica que debería darme miedo quedarme aquí, bajo todo esto, pero el miedo ha dejado de existir. He descubierto una nueva manera de poder acompañarlos y estar siempre con ustedes.

Ha comenzado el llamado, jamás me había dado cuenta de lo maravillosos que son los ruidos de la noche. Hay algo último que necesito agradecer, y es todo aquello en lo que me enseñaron a creer en vida cuando este momento llegara. Estoy a punto de conocer a quien guió mi camino paso a paso, y hoy me doy cuenta que nunca me mintieron al contarme cómo sería mi último hogar. Es muy curioso que necesitamos dejar nuestro cuerpo bajo tierra, para conocer el verdadero significado de volar.

EN MEMORIA DE GNGG

Deja un comentario