NÚMERO DESCONOCIDO
(Relato de terror)
Autor: Neverluke.
Se había interrumpido mi sueño. Tardé unos cuantos segundos en volver a la realidad. ¿Qué era eso que escuchaba? «¡Mi teléfono!» pensé. ¿Pero quién me estaría llamando a esa hora? ¿Qué hora era? Desvié la llamada al notar que era un número desconocido. La poca luz que salía de la pantalla lastimaba mucho mis ojos. 3:12 de la mañana. Aparté el celular, me di la vuelta, volví a cobijarme y cerré los ojos. No fueron más de tres segundos los que tardé en volver a abrirlos de golpe. Una sensación muy extraña y escalofriante recorría mi cuerpo.
Se había apoderado de mí el miedo. Mucho miedo. Y un ataque de energía me empujó hacia afuera de la cama con tal de llegar al apagador de la luz y encenderla. Respiré muy profundo cuando mi habitación se iluminó. No había nada. Intenté tranquilizarme, tomé un trago de agua del vaso que siempre procuro dejar por las noches en mi buró, y volví a acostarme. Esta vez tuve mejor suerte, caí dormido con facilidad.
Eran cerca de las 4:30 de la mañana cuando la llamada volvió a entrar a mi celular. Había tenido la decencia de esta vez haber dejado mi celular sólo en vibración, pero aún así fue inevitable despertar. «Número desconocido» leí de nueva cuenta en la pantalla, pero el coraje de contestar se esfumaba. Preferí volver a desviar la llamada. Era demasiado extraño. Pareciera que ese botón de ‘Desviar’ activaba el miedo, que en cuanto la llamada dejaba de entrar, los escalofríos acechaban aniquilando todo tipo de tranquilidad.
Intenté cerrar los ojos, pero al hacerlo mis oídos triplicaban su función alcanzando a percibir ruidos que ni siquiera eran posibles. Abrí los ojos, no había nada, pero al volver a cerrarlos un golpe muy claro se escuchó muy cerca de donde estaban mis pies. No me atreví a asomarme. Sostuve fuertemente las cobijas e intenté tranquilizarme rezando un par de líneas que mi abuela siempre me decía al despedirse de mí.
7:13 de la mañana, fuertes respiraciones en mi oído me hicieron despertar. Abrí los ojos incorporándome rápidamente. La luz ya entraba en mi habitación, y no alcancé a ver nada, pero me pareció escuchar una vibración muy constante. Volteé a ver mi buró, y sí, tal como lo suponía, mi celular estaba vibrando con una llamada entrante. «Número desconocido». Tomé el celular, me armé de valor y seleccioné la opción de ‘Responder’, pero no fue lo suficientemente rápido. «Llamada perdida de número desconocido» se leía en la pantalla.
No pude más, desbloqueé el celular, y llamé de vuelta al número. La llamada entró. Fueron los segundos más eternos cuando comencé a esperar que contestaran. «¿Qué es eso?» pensé al escuchar un teléfono sonando. Alejé el celular de mí. Puedo jurar que esa sensación de que tu corazón se detiene por el miedo, es más terrorífica de lo que la gente podría llegar a pensar.
Supe perfectamente de dónde provenía el sonido. ¿Cómo era posible? El viejo teléfono que me regaló mi abuelo antes de morir ya no podía hacer ni recibir llamadas.
