WALKIE 2: EL MISTERIO

Autor: Neverluke.

SINOPSIS:
Algunos niños están desapareciendo del Orfanato 47. El detective Dante debe encontrar la mayor cantidad de respuestas con el Padre Curiel para no permitir que las desapariciones continúen, pero mientras más pasan los días, esta investigación sólo revive uno de los sucesos más escalofriantes de la ciudad: La noche trágica.
Ahora ambos tendrán que enfrentarse a los misterios que continúan sin resolverse de aquella noche, y revelarán la verdad de un niño llamado Timmy y su aterradora voz proveniente del más allá.

CAPÍTULO 2:
Orfanato 47

El despertador interrumpió todo lo que estaba sucediendo, mientras los ojos de Dante se abrían de golpe y su respiración se agitaba cada vez más.

—¡Buenos días, mi amor! –dijo Liz, pero notó a Dante muy alterado–. ¿Qué pasó? –preguntó preocupada.

—Creo que sólo tuve un mal sueño –respondió Dante mientras intentaba tranquilizarse un poco.

Se dieron un beso y Liz continuó con la conversación.

—¿Te preparo algo en lo que te bañas? –dijo con voz tierna.

—Sí, por favor. Tengo que ir a ver al Padre Curiel al orfanato.

Mientras se bañaba, Dante no dejó de recordar detalles sobre el caso de aquel niño que había desaparecido. Intentaba conectar información sobre lo que había recopilado, pero su mente terminaba desgastada a causa de la desesperación de no encontrar detalles importantes.

Luego de desayunar, encendió el automóvil y se dirigió hacia la salida a la carretera. Parecía un día muy tranquilo, Dante manejó hacia el Orfanato 47, y al llegar tocó la enorme puerta de madera que resaltaba la enorme cantidad de años que llevaba en uso.

—Buenos días, vengo a ver al Padre Curiel. Soy el Detective Dante –le mencionó con voz muy amable a una de las monjas que lo había recibido.

El Padre Curiel salió de su oficina, un hombre bastante avejentado con una mirada muy firme, su lucidez hacía que cualquier persona que entablara una conversación con él se diera cuenta que en su mente parecían no haber pasado los años, ya que registraba a la perfección cualquier memoria con fechas específicas.

—Ni creas que me da mucho gusto verte, Dante –dijo.

Y ambos comenzaron a caminar recorriendo el orfanato.

—Yo lo sé, Padre –rió–. Nunca ha tenido una cuestión positiva alguna de nuestras citas.

—¿No obtuviste nada de información platicando con los familiares?

—No, nada –respondió Dante decepcionado–. Parecían totalmente desconcertados –continuó–, y no me pudieron dar información útil. Ninguno.

El rostro del Padre Curiel parecía perder la esperanza a través del brillo que caracterizaban sus ojos. Intentó no dejarse controlar por la tristeza, e hizo un esfuerzo para continuar con la conversación.

—Emilio era un excelente niño. No había demostrado patrones a seguir de sus padres. Era muy educado, y jamás lo veíamos solo, siempre estaba con sus amigos.

—¿Sus amigos?

La curiosidad apareció en el rostro de Dante.

—¿Ellos no han mencionado nada? –preguntó.

—Ninguno ha querido hablar –respondió el Padre Curiel.

—¿Cuánto tiempo llevaban sin tener un caso de desaparición?

El Padre Curiel suspiró. Y como si tuviera que tomar valor para mencionar en voz alta lo que seguía, volteó a ver directamente a los ojos a Dante y expresó:

—Desde la noche trágica.

—¿Cómo fue esa noche, Padre? –preguntó Dante inmediatamente.

—Caminemos un poco hacia acá –respondió el Padre Curiel, mientras lo alejaba de cualquier niño que pudiera oír.

—El Orfanato 47 abrió sus puertas en 1932 gracias a las monjas que veían un potencial mágico en los pequeños. No debe ser fácil que tus padres sean arrestados por asesinos. Desde el primer año –continuó– hemos recibido solamente a niños y niñas que ambos padres fueron detenidos por crímenes. Se ha comprobado que los pequeños repiten patrones que aprenden en casa, y las monjas sólo querían que esos pequeños tuvieran una vida normal, lejos de cualquier tipo de violencia. Pero claro que –giró su cabeza para asegurarse que nadie más los escuchaba– hemos batallado con algunos.

—¿Qué ocurrió con las monjas que fundaron el Orfanato 47? –preguntó Dante mientras procuraba escribir cualquier tipo de detalle importante en una libreta–. ¿Podría contactar a alguna de ellas?

—Las cinco monjas y bastantes niñas y niños fueron víctimas aquella noche.

—¿La noche trágica?

—Sí –suspiró el Padre lleno de dolor y nostalgia.

—¿En qué año ocurrió todo eso?

—1957. Desde entonces no habíamos tenido algún suceso alarmante aquí –intentó controlar su tristeza–. Nos habíamos vuelto a ganar la confianza de todos, ya éramos de nuevo el orfanato más seguro.

—Pero, Padre –interrumpió Dante–,  he escuchado a los niños hablar de cosas que les da miedo. Cosas que ocurren aquí adentro.

—Sí, yo estoy convencido que suceden cosas que no tienen explicación, pero más allá de eso es un lugar seguro. Todo el tiempo, día y noche, hay gran cantidad de gente aquí.

—¿Cosas que no tienen explicación? –Dante escribió un par de cosas en su libreta–. ¿Nada extraño?

—Los niños creen ver a alguien en la noche caminando por el orfanato –dijo el Padre Curiel muy pensativo mientras procuraba recordar detalles–. Últimamente han traído mucho esa historia.

Una desesperación evidente lo hizo reaccionar e interrumpir su amabilidad.

—¡Pero por Dios, Dante! Son niños, se inventan muchas historias a esa edad. Si seguimos creyéndoles, terminaremos pensando que eso tuvo algo que ver con la desaparición de Emilio mientras el culpable anda suelto por ahí –alzó la voz–. ¿Cómo le explicas a sus padres? ¿Puedes ponerte un momento en su lugar?

—Padre, usted sabe que sí ocurren cosas –dijo Dante mirándolo a los ojos.

—¿Y qué propones? –respondió muy molesto–. ¿Darles la razón sin temor a que todo mundo entre en pánico por lo que pueda ocurrir en las noches?

—¡Su deber es cuidar a los niños!

Dante suspiró reconociendo que la plática no estaba dirigiéndose hacia un  buen camino.

—¿Puedo quedarme esta noche? Así podré saber de dónde viene toda esa historia.

 —Nada de alarmar a los niños, Dante. Nada –enfatizó– de alarmar. Recuerda por favor que estás aquí para recuperar información de Emilio.

El día transcurrió, Dante se comunicó con Liz para informarle que no llegaría a casa esa noche. Algunas monjas le proporcionaron una cama junto al Padre Curiel, parecía que el Orfanato 47 era un lugar muy tranquilo.

Cuando cayó la madrugada, el reloj del buró marcaba las 3:12, Dante abrió los ojos, y con mucho miedo intentó despertar al Padre Curiel.

—Padre. ¡Padre Curiel! Despierte.

—¿Qué pasa? –dijo el Padre adormilado, mientras intentaba incorporarse.

—Una niña nos está viendo desde la ventana.

Un comentario sobre “Walkie 2: El misterio (Capítulo 2: Orfanato 47)

Deja un comentario