DEBAJO DE LA CAMA
(Relato de terror)

Autor: Neverluke.

El sonido de la noche era cada vez más tranquilizante, uno de esos momentos en donde la ciudad comienza a apagarse poco a poco hasta escuchar el sonido de tu propia respiración. Salía de darme un baño, y recorría en mi cuerpo esa sensación de un día productivo. Juraba que sería una noche cualquiera, como todas aquellas anteriores en donde podía conquistarme el sueño con tanta facilidad, hasta que lo interrumpía el pequeño y molesto rayo de sol que entra siempre por la ventana que tengo a un costado de mí. De verdad, no sabía que sería una noche muy diferente al resto.

Terminé de lavarme los dientes, coloqué la toalla de manos en su lugar, y me dirigí hacia mi habitación. Abrí la puerta, no recordaba haberla cerrado, pero no le di la más mínima importancia a ese detalle. Ya no había nada de luz detrás de mí, pero el foco de mi recámara alcanzaba a alumbrar ligeramente lo que había en el resto de la casa. Seguí caminando hasta apagar la luz, con la seguridad de que mi lámpara de buró no me dejaría en la oscuridad total. Me acosté, me aseguré de haber cerrado bien la ventana y me quedé ocupado en el celular por varios minutos, hasta que caí profundamente dormido.

Era de madrugada cuando me pareció escuchar un sonido extraño dentro de la habitación. Abrí los ojos lentamente, el sonido del reloj colocado en la sala recorría cada mínimo espacio del departamento, la puerta nuevamente se había entrecerrado más de lo normal y la luz de la noche me dejaba tener poca visibilidad de cualquier cosa que ocurriera. Tomé mi celular para ver la hora, eran las 2:54 y volví a acomodarme con la certeza de que aún me quedaban varias horas de sueño antes de levantarme para ir a trabajar. Cerré los ojos y ahí estaba otra vez, ese ruido que ahora sabía con seguridad que venía desde abajo de mi cama.

Pensé en algún animal que había tenido la oportunidad de entrar al departamento, hasta que ese pensamiento fue interrumpido por unos golpes en la base de la cama y una respiración muy fuerte. Me incorporé con movimientos muy bruscos y encendí la lámpara del buró, su luz cálida parecía darle tranquilidad a todo lo que estaba sucediendo, incluso los próximos segundos fueron de silencio haciéndome creer que mi mente sólo había inventado esos ruidos. Hasta que aquella respiración nuevamente dejó entrar a la paranoia. Me incorporé y mis oídos se pusieron en extrema alerta.

No, no me atrevía a asomarme por debajo de la cama, sin duda algo había ahí. Sin duda alguien había ahí. Fueron muy desesperantes los próximos segundos entre tener que decidir si tenía que salir de mi habitación o quedarme encima de la cama para tener mayor control sobre cualquier cosa que se encontrara debajo.

De pronto, alcancé a percibir que la luz de la habitación de mis vecinos se encendió, y se veía el movimiento de sus sombras a través de sus cortinas. Intenté caminar muy despacio sobre el colchón para llegar a mi ventana y poder abrirla, mi plan era que los vecinos alcanzaran a ver lo que ocurría dentro de mi habitación, y pedir ayuda de la manera más silenciosa posible.

Quité el seguro y recorrí el vidrio asegurándome de no darle la espalda al resto de la habitación, cuando de pronto la cama comenzó a moverse demasiado y unos gritos se escucharon por debajo. Arranqué las cortinas de forma muy brusca para gritar por ayuda a mis vecinos. Mis rostro se congeló cuando vi que desde su ventana se asomaba una persona escalofriante sonriendo pidiéndome no hacer más ruido.

Me hice para atrás y caí al suelo, la cama se había dejado de mover, pero ahí estaba su rostro nuevamente. Ahora debajo de mi cama.

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