WALKIE: EL INICIO

Autor: Neverluke.

SINOPSIS:
Al poco tiempo de haber terminado su relación con Sofía, Leo acepta el consejo de su mejor amigo sobre tomarse un necesario descanso para acomodar y reflexionar todo lo que está sucediendo en su vida luego de haber concluido la universidad.
Una cabaña en las afueras de San Buenaventura parece ser el lugar perfecto para encontrarse con una mejor versión de sí mismo. No necesita estar en contacto con el mundo exterior por salud mental.
La señora Aguilar, dueña de esa agradable cabaña, sólo podrá comunicarse con su inquilino mediante un ‘walkie-talkie’. Pronto, Leo descubrirá que no es la única persona con quien puede comunicarse.

Capítulo 2:
Un buen consejo

Los próximos días luego de haber escuchado ese sonido finalizando la llamada, fueron totalmente confusos y –hasta cierto punto– sin sentido. Aunque el primer día fue una constante lucha contra las ganas de no enviarle un mensaje, a partir del segundo, Leo se había dedicado a expresarle a Sofía lo tristes que eran esos días pensando en una segunda oportunidad.

Los profundos momentos de llanto atacaban constantemente, y la almohada de Leo parecía ser su mejor refugio sin importar la hora del día. El calendario ya marcaba cinco días después del adiós, la ventana de la habitación estaba abierta dejando entrar el viento, y a pesar de tener que cubrirse con una cobija, Leo disfrutaba por segundos esa sensación en su cuerpo.

Su papá y su mamá notaban lo decaído que estaba desde aquella mañana, pero en cada una de sus rupturas amorosas consideraban que lo mejor era darle espacio para que él mismo enfrentara sus sentimientos.

Leo tomó agua de un vaso que procuraba llenar día con día, agarró su celular y le escribió a Roy. Sabía lo difícil que sería comenzar a contarle al mundo que Sofía y él habían terminado, pero era más su necesidad por escuchar las buenas palabras que Roy –su mejor amigo– siempre tenía para él.

“Amigo, ¿estás ocupado?” escribió Leo rápidamente, dudando en enviar el mensaje, pero fue enseguida la decisión de hacerlo.

Minutos después, su celular sonó anunciando un nuevo mensaje. Fue casi imperceptible la sonrisa que externó Leo al leerlo.

“¡Qué onda, amigo! Ando en el trabajo, estoy enviando unos archivos y revisando documentos, pero el día está tranquilo. ¿Todo bien?” respondió Roy en distintos mensajes.

“No, ojalá todo estuviera bien”, Leo suspiró y siguió escribiendo. “Ya todo terminó con Sofi”, el llanto se apoderó nuevamente de su rostro y abrazando a la almohada, esperó un par de minutos la respuesta de Roy.

“¿Sí hablaste con ella?”.

“Sí, pero ni siquiera me dejó decirle las cosas que sentía. Me siento muy mal, amigo”.

“¿Pero qué te dijo o cómo estuvo la plática?”.

“Le llamé al otro día en la mañana, pensé que no me iba a contestar. Me dijo que no quería ser grosera conmigo por estarle insistiendo. Traté de solucionarlo, pero ya no quiso. No sé qué voy a hacer” escribió Leo.

“Si ella ya fue clara con lo que siente… O, bueno, con lo que dejó de sentir, creo que lo mejor sería que dejaras todo así, amigo. Al menos por ahora considero que las cosas están muy tensas y no se van a tomar buenas decisiones” respondió Roy.

Leo sentía cómo su cuerpo se hacía cada vez más pequeño con cada mensaje que leía. No sabía que era tan difícil platicar sobre Sofía, ni mucho  menos recibir las hirientes palabras sobre comenzar a olvidarla. Hasta que Roy le compartió un consejo que a él le había servido demasiado en su última ruptura, dejando a Leo pensando en lo mucho que eso podría ayudarle.

“Tal vez lo mejor sería que te tomaras un tiempo para ti. Ya sabes, alejarte de todo por un rato, y que platicaras las cosas contigo mismo. Hacerlo puede darte una perspectiva más tranquila de lo que está sucediendo. A mí me ha funcionado desaparecerme por momentos para sanar y dedicarme tiempo”.

Leo leía atentamente los distintos mensajes que Roy le enviaba.

–No lo sé, no es tan sencillo– se decía Leo a sí mismo mientras se volteaba de lado para volverse a acomodar en su cama. Pero continuaban llegando más mensajes.

“Yo sé que estás dudando, pero hazlo. Te va a funcionar muchísimo. Búscate una de esas cabañas que rentan en lugares tranquilos, háblalo con tus papás y vete solo unos días. Verás cómo todo puede mejorar para ti”.

A pesar de la duda, Leo reconocía que una pequeña parte de su ser sabía que no sonaba tan mal.

“Lo voy a checar, me agrada un poco la idea” mandó Leo como respuesta.

“Mira, estas son algunas cabañas que me aparecen. Hay un buen de opciones, sólo ponle que quieres una cabaña cerca de San Buenaventura” se leía en el mensaje de Roy. Un par de fotografías se estaban recibiendo en el celular de Leo. Y mientras observaba las suficientes opciones, aceptó que la última cabaña le había gustado.

“Esa última se ve que es perfecta para descansar” y una sonrisa apareció en el rostro de Leo.

“Dice que Miros Aguilar es la dueña, la cabaña se ubica en Valle de Terrón. Llámale o escríbele, amigo. Ahí aparece su contacto. Pregúntale por el precio y lo piensas” comentó Roy.

“Está bien. Gracias, de verdad, amigo” contestó Leo.

“Al rato te llamo y me avisas qué es lo que decides. Debo dejar el celular, mi jefe anda por aquí”.

“Sí, gracias. Nos hablamos en la noche”.

Y Leo se quedó observando atentamente cada fotografía que había de esa hermosa cabaña que quedaba en un bosque no muy retirado de San Buenaventura.

–Señora Miros Aguilar– pensó. –Le voy a escribir.

Seleccionó la opción de contactarla mediante un mensaje y en las próximas horas ya tenía el plan perfecto para pasar varios días en un intento de descanso ideal.

5 comentarios sobre “Walkie: El inicio (Capítulo 2: Un buen consejo)

Deja un comentario