Autor: Pablo Gracida.

¿Crees poder explicarme de qué diablos está hecho tu maravilloso rostro? ¿Cómo fue posible que tu cuerpo fuera una réplica tan precisa de la Perfección? ¿Acaso no eran sólo las diosas quienes eran consideradas monumentos de pies a cabeza? Por favor responde porque no tienes absolutamente nada de lo que pareciera el concepto de Humano.

Me atraviesa el alma cada palabra. Permanezco inmóvil ante la sensación de no ser el único que piensa exactamente esto de ti. Muy probablemente nunca te canses de que te lo digan, e incluso admires las maneras en las que ciertas personas lo hacen. Tal vez te atraiga la admiración que sienten por ti, o tal vez te atraigan ellos. No quiero terminar de descubrirlo porque mi mente no se ha comportado amable cuando imagino lo que los demás piensan de ti. Duele. Y mucho.

Reconozco sinceramente que no desearía ser el único que te hace saber lo hermosa que eres. ¿Te has dado cuenta cómo sonríes cada que alguien lo hace? Cada diminuto movimiento que hace tu rostro al dibujar una sonrisa es una experiencia inverosímil. ¿Por qué? ¿Por qué debo contemplarte así desde la lejanía sentimental? ¿De verdad no encuentras nada diferente entre aquellos que se obsesionan contigo y yo? Lo único que tenemos en similitud es el modo en el que nuestros ojos te ven, aunque sé muy bien que por dentro no se acercan lo más mínimo a lo que siento. Porque sabes el lugar que ocupas aquí. Porque son culpables mis mil intentos fallidos por alcanzar un mundo contigo.

Por cósmicas razones no sales de mi mente en ningún maldito segundo de mis días. Me imagino estando a tu lado realizando cada mínimo movimiento y lo felices que seríamos. Cierro los ojos y te siento más cerca. Cada vez más cerca. ¿Por qué tiene que existir gente que incluso jura que soñar con alguien está relacionado con algún inexistente sentimiento que esa persona supuestamente experimenta por ti? ¿Por qué me permito tener un poco de esperanza con esas pésimas versiones que no aceptan que el subconsciente realiza infinidad de malas jugadas? Y aquí estoy yo cada mañana, preguntándome si habrá significado algo, si habrá sido algún tipo de señal y que quizás hoy sea el día correcto —otra vez— para intentar escribirte y esperar una respuesta positiva.

Me destruye la indiferencia hiriente que se provoca en tu interior, y tus tan extrañas formas de aparecerte y arrojar un misterio que jamás he podido descubrir: ¿También piensas en mí? ¿O por qué te costaría tanto acercarte a alguien que está perdidamente enamorado de tu total existencia? Cuando sabes, mejor que nadie, que el refugio perfecto para todo mal son nuestras almas cuando se encuentran. Cuando se reconocen. ¿Cómo puede alguien ser tan perfecta y no darse cuenta del paraíso que se refleja en mi mirada cuando te atraviesas?

Y no, no tengo la respuesta a ninguna de estas cuestiones, ni siquiera me explico que todas ellas se desintegren con sólo verte sonreír.

Deja un comentario