1984
(GEORGE ORWELL)

Reseña por: Pablo Gracida.
SINOPSIS: «1984» es un análisis crítico de abstracciones llevadas a la práctica del control totalitario sobre cuerpo y mente, que una utopía corporeizada exigía, y de las perversiones a las que es propensa una economía centralizada. En esta novela confluye una doble corriente de pesimismo y de desesperanza de cara al futuro cercano.
Cuando George Orwell publicó este libro en el año 1949, claramente se daba a entender que el año marcado en la portada —y el cual sería el título de esta obra literaria— concentraría una serie de sucesos vistos a futuro, con una crítica política verdaderamente fuerte para lo que se esperaba leer en una sociedad y en un siglo tan estricto con ciertas publicaciones.
Sin embargo, la manera más congruente de poder redactar historias con realidades tan duras, era dirigir todo hacia un enfoque novelesco, con personajes desarrollándose en la trama de una situación y percibir entre líneas la fuerte crítica que Orwell le ordenaba a su mano escribir.
Winston Smith es el protagonista de 1984, quien vive en una sociedad claramente de régimen totalitarista, y cada página se desenvuelve en un ambiente político que poco a poco vamos uniendo con la realidad que vivimos. Sin importar la época en la que se lea esta extraordinaria obra.
Smith tiene un puesto en el llamado Ministerio de la Verdad, un departamento dedicado a encubrir situaciones y circunstancias sobre cada uno de los seres humanos. Nadie puede salvarse de ser vigilado gracias a las telepantallas que existen hacia cualquier lado que uno voltee. Todas ellas con el único objetivo de implementar el control que el Gran Hermano tiene sobre las masas. Cada personaje es observado tan detalladamente y la Policía del Pensamiento estará más preparada que nunca para detener a aquellas personas que no compartan el pensamiento que se expone ante todos.
Distintos ministerios conforman todo este régimen político tan acertado que nos permite darnos cuenta de la fuerte crítica que hacía George Orwell, y que realmente no estamos tan distantes al futuro que él pintaba. Después de todo han pasado tantos años desde las «visiones» que redactaba, y hoy podemos confirmar que la sociedad se encuentra enjaulada en modos que nos imponen las personas que quieren obtener todo el poder.
Otro de los puntos que hace tan magnífica a esta obra, es que no sólo pasa a ser una literatura con crítica política, también desarrolla un lenguaje único para complementar lo social, cultural y religioso que envuelve a las masas.
Eurasia, Oceanía, Asia Oriental; guerra, paz, libertad, esclavitud, poder, ignorancia; ministerios, policías, crímenes mentales, tiranía, odio dosificado en dos minutos, un ser omnisciente, máquinas especiales que redactan pornografía y un idioma —el neolengua— que va acabando poco a poco con el vocabulario. Todo esto podrás consumir e identificar en un mundo actual si decides unirte a la travesía de Winston Smith para intentar nadar contra corriente. ¿Será que es posible que el pasado deje de existir y la sociedad nunca recuerde los caminos y procesos dañinos? ¿Será que el Gran Hermano logrará continuar teniendo el poder y el control por sobre todo?
Es la literatura perfecta para reflejar la actualidad de una sociedad que aún no sabe pensar por sí sola pero, sin mayores preocupaciones, ellos siempre tendrán la solución para que nadie se pregunte más allá de lo que debería, y que nadie pueda recordar la Historia como fuente y escudo de problemáticas actuales.
Pero más allá de todo lo que rodea a una sociedad como la que se visualizaba hacia 1984, hoy nos persiguen las páginas de un libro cuyo objetivo, seguramente, aún no se ha logrado. Es sumamente extraño saber que no estamos tan distantes a 1984 como los años lo indican. ¿Cuánta utopía cabe cuando hablamos de una sociedad? ¿Qué tan lejanos podemos estar de una obra literaria que coincide terroríficamente con nuestro acontecer cotidiano?
