MAÑANA TENDREMOS OTROS NOMBRES
(PATRICIO PRON)

Reseña por: Pablo Gracida.
SINOPSIS: Viven en Madrid. Llevan cinco años juntos. Ella es arquitecta, tiene miedo a hacer proyectos de futuro y busca algo que no puede definir. Él escribe libros y nunca pensó en verse soltero de nuevo, en un «mercado» sentimental del que lo desconoce todo. Por las grietas de su derrumbe como pareja entran las amistades y sus vidas, la mayoría de las veces con más dudas que certezas. Es la generación Tinder, la de las personas que eliminan a otras con un dedo; una en la que todos están expuestos y a la postre desencantados.
Padres que lo son por obligación, experimentos de reinvención personal que son ‘performances’ sin público, unas tecnologías que lo penetran todo, incluyendo la intimidad: Ella y Él comienzan a habitar esos nuevos espacios en paralelo, sin desgarros románticos pero con una fuerte añoranza misteriosa que no termina de separarlos. La ruptura de una pareja puede decir mucho acerca de un país, de un momento, de una idea de convivencia. ‘Mañana tendremos otros nombres’ es una historia sobre lo que somos, sobre lo que podemos llegar a ser.
«La autopsia de una ruptura amorosa que va más allá del amor». –PREMIO ALFAGUARA DE NOVELA 2019.
Todos nos hemos enfrentado a rupturas amorosas que duelen tanto que la piel se pone alerta cuando sabe que nuestra alma está por recordar. Pasan los años y no sé si las rupturas duelan más, menos o sólo de forma diferente. Sucede que cuando estamos en plena adolescencia tenemos menos miedo de mostrar lo que sentimos, creemos que nos juzgarán menos, a diferencia de si estuviéramos en la vida adulta atravesando un episodio mediante el cual tengamos que despedirnos de una persona.
Siempre he pensado que nunca se aprende a decir adiós. Por tantas experiencias que acumulemos, nunca deja de arrancarte el alma la partida de alguien a quien le entregaste cada espacio de tu mente, tu ser y tus emociones.
Él y Ella, están en plena vida adulta y ahora deben enfrentarse a una ruptura amorosa con la que jamás pensaron tener que lidiar. Regresar a un modo de vida sin la compañía de esa persona y regresar al «mercado sentimental» que tanto ha cambiado.
Las nuevas generaciones han traído consigo diferentes formas de enamorarse, pero también de olvidar. Pareciera que todo es tan desechable ahora, que el corazón debe cuidarse de no ser lastimado por la persona que tiene adentro.
«Mañana tendremos otros nombres» relata la travesía de desamor que comenzaron Ella y Él el día que Ella decidió no continuar más con su relación de cinco años. El tiempo se vuelve relativo y sin importar los años, meses o días, el corazón duele cuando ve a alguien partir.
Uno de los episodios más difícil para una pareja que ha concluido su ciclo es cuando ya habían tomado la decisión de vivir juntos y ahora Él, quien continúa viviendo en el departamento con tantos recuerdos y momentos que sostienen las paredes y no dejan de gritar cuánto la extraña, debe enfrentarse a la vida sin Ella y entrar en varios juegos de despedida que lo harán salir poco a poco del abismo tan profundo que dejó su ausencia.
Por otra parte, también acompañarás la vida de Ella luego de haberle puesto fin a su relación. En esta historia no existen los buenos ni los malos, cada quien carga con sus razones, explicaciones y culpas que te harán entender que la balanza del adiós no tiene por qué pesar más de un lado.
Cada personaje continúa con sus sueños, proyectos y adversidades que trae consigo la soledad. Amores pasajeros, enseñanzas de la vida, libros que se están quedando sin hojas, y arrepentimientos por algunas acciones te llevarán de la mano para vivir «la autopsia de una ruptura amorosa» durante cada página de este maravilloso libro.
Yo sé que tú también has vivido separaciones que duelen más que cualquier otra situación. La vida adulta y los sentimientos adolescentes no tienen por qué separarse cuando se trata de una relación. El destino te ayuda a cerrar esa puerta y escuchar los pasos de esa persona alejarse, sin importar que aún tengas la esperanza de ver a esa persona volver. ¿Será que es posible que tanto el amor como el adiós sean para siempre? Tal vez lo único rescatable sea tener la seguridad que Mañana tendremos otros nombres.
