EL RETRATO DE DORIAN GRAY
(ÓSCAR WILDE)

Reseña por: Pablo Gracida.

Autor: Óscar Wilde.

SINOPSIS: En esta novela, Dorian Gray, un apuesto muchacho, se dedica a agotar completa y ávidamente el cáliz de las pasiones y a transformar su vida en un apasionamiento absoluto, impúdico y perpetuamente joven, a la vez que un retrato suyo es el que en realidad se avejenta y aloja en su imagen las huellas de la perversión e indecencia en las que el muchacho se va hundiendo cada vez más. Al final, Dorian destroza la imagen espantosa del cuadro, pero lo único que logra es destruir su propia existencia y dejar un horrendo cadáver.

Uno de los placeres más grandes de la vida, sin duda alguna, es leer la literatura de Óscar Wilde, escritor irlandés que le regaló a este mundo gran cantidad de historias fantásticas y, gracias a ello, sus escritos hoy son considerados clásicos verdaderamente esenciales para todo ser humano lector. Pareciera que son cortas las palabras para describir el impresionante talento de Óscar Wilde, sus historias más representativas son una maravillosa degustación de palabras y una fantástica vertiente mental a la imaginación. 

El retrato de Dorian Gray es una de las obras más conocidas de Wilde. Es un clásico tan célebre que incluso se dan el lujo de contar su final en varias de las sinopsis destinadas a este libro. Esto nos habla de que la sociedad literaria considera que todo mundo ya debe ubicar perfectamente la trama de esta historia, incluso el final se cuenta en el mismo prólogo de distintas ediciones. Pero, ¿a qué hace referencia que se relate el final antes de leer el libro? Quiere decir que lo verdaderamente esencial de la literatura de Wilde es el desarrollo de ésta misma, la trama pasaba a ser la segunda en la lista de lo importante de su escritura, su prioridad era compartirle al mundo su visión sobre la sociedad, su perspectiva ante ciertos temas polémicos del siglo XIX, y su manera tan específica de plasmar la esencia del ser humano en encuadres tanto positivos como negativos, a través de los disfraces de personajes «ficticios» pero impresionantemente bien estructurados y creados. Cada uno con su perspectiva, su filosofía y su ideología sobre el mundo en general, reflejo del escritor.

En este libro son tres los personajes principales: Lord Henry Wotton, un hombre con una forma de pensar tan polémica mediante la cual Wilde reflejaba mucho de una visión tan poderosa, casi imposible en esa época; Basil Hallward, el pintor del retrato que representa a la parte social cegada por lo brillante y la «perfección» externa; y por supuesto Dorian Gray, quien se sumerge en un autofanatismo radicado en la superficialidad de todo aquello que percibe.

La trama, como ya lo he comentado, es bastante sencilla: Basil Hallward, pintor tan conocido, está fascinado por la perfección de Dorian Gray, y luego de tantas ocasiones de haberlo retratado, un día se da cuenta de que ha hecho el retrato perfecto. Dorian Gray, ahogado en la sensación de su belleza, se deja seducir por las palabras de Lord Henry, quien externa una y otra vez que la juventud pronto se va y la atracción no vuelve, ideología acompañada de maravillosas perspectivas más sobre el ámbito personal y su función en lo social. Dorian Gray comienza a sumergirse tanto en el miedo de algún día dejar de ser perfecto y dejar de llamar tanto la atención de la sociedad por su físico, que desea con tanta fuerza y sin miedo al precio que esto tenga, que el retrato sea quien envejezca y no él. Una historia en donde no saldrás librado de haberte encariñado tanto con sus personajes aún cuando representen lo maligno.

Es un conjunto de información tan impactante para conocer el desarrollo de la sociedad del Reino Unido durante el siglo XIX. Leer El retrato de Dorian Gray va muchísimo más allá de la historia que uno esperaría contemplar en cada una de las páginas, es estar dispuesto a conocer el enfoque social e incluso personal de la vida de Óscar Wilde, uno de los escritores que –jamás me atrevería dudarlo– deberían ser eternos porque su Literatura le ha hecho tanto bien a lo clásico. No podemos dejar que transcurra una generación sin haberla sumergido en la perspectiva que Wilde tenía, de forma tan atrevida por la polémica que podía rodear que una persona pensara y se expresara de esa manera. Qué mejor modo que haber encontrado a la Literatura para que ello perdurara por tanto tiempo en sus libros. 

Óscar Wilde es el claro ejemplo de que la primera función de la Literatura es inmortalizar a la sociedad de la que todos somos parte. 

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