EL NIÑO CON EL PIJAMA DE RAYAS
(JOHN BOYNE)

Reseña por: Pablo Gracida.
Autor: John Boyne.
SINOPSIS:
Estimado lector, estimada lectora:
Aunque el uso habitual de un texto como éste es describir las características de la obra, por una vez nos tomaremos la libertad de hacer una excepción a la norma establecida. No sólo porque el libro que tienes en tus manos es muy difícil de definir, sino porque estamos convencidos de que explicar su contenido estropearía la experiencia de la lectura. Creemos que es importante empezar esta novela sin saber de qué trata.
No obstante, si decides embarcarte en la aventura, debes saber que acompañarás a Bruno, un niño de nueve años, cuando se muda con su familia a una casa junto a una cerca. Cercas como ésa existen en muchos sitios del mundo, sólo deseamos que no te encuentres nunca con una.
Por último, cabe aclarar que este libro no es sólo para adultos; también lo pueden leer, y sería recomendable que lo hicieran , niños a partir de los trece años de edad.
Sincerándome en su totalidad para poder escribir esta reseña, creo que han sido muy pocos los lectores que han decidido tomar este libro sin conocer la historia por la película, es decir, la historia audiovisual nos impactó tanto que quisimos conocer la literatura real que la había inspirado. Una película sobre un suceso histórico que todos deberíamos estudiar para comprender con mayor profundidad los valores que hicieron falta durante esa época, la fuerza interna de tantas personas y las historias relacionadas que se vivían dentro de un campo de concentración. Hay tantas cosas que la Historia no nos dice, pero la Literatura está aquí para eso, para tocar nuestros corazones y ofrecernos una manera más humana de aprender. Quisiera continuar con la intención que el editor propuso dentro de su sinopsis pero abarcaré aspectos más generales.
Bruno es un pequeño niño de nueve años que es integrante de una de las familias más acomodadas y respetadas de Berlín. Su padre forma parte del ejército encargado de reunir a todos los judíos y llevar sus vidas a un triste e impotente final. Una familia como cualquier otra: Madre, Padre, su hermana Gretel y el pequeño explorador. Una abuela en contra del trabajo de Padre. Y un abuelo orgulloso de su hijo.
John Boyne supo describir a la perfección los factores contrarios que podían existir en una familia como esa, hacerla parecer como una familia más, pero que internamente tenían luchas más grandes que las que vivían varios países por un régimen político muy estricto de Alemania.
Un día, Padre recibe la noticia de que El Furias decidió ascenderlo a comandante, y deben dejar su bella y enorme casa de Berlín para residir a un costado de un campo de concentración, con la finalidad de que Padre tenga más control del cargo que tiene ahora. Es justo ahí el primer disparo de realidad que realiza el autor: un cúmulo de experiencias que pasarían desapercibidas ante sucesos históricos como éste.
La familia llega a su nueva casa de «Auchviz», pronunciación errónea del pequeño Bruno, quien siempre tenía que enfrentarse a las burlas de su hermana por tener nueve años y por no saber «nada sobre nada». Incluso a Gretel le sorprende que Bruno no pueda comprender que los criados sólo están para servirles, y que los judíos no pueden juntarse con nadie de su familia.
La mente de Bruno es el aspecto más fuerte del libro, tanta inocencia junta, curiosidad, ganas de explorar la vida y el mundo. Es la prueba más sincera y cierta, de que los seres humanos podemos estar rodeados de maldad pero ser buenas personas. Un pequeño niño con uno de los corazones más grandes que podría tener cualquier personaje de cualquier libro, un niño que comete errores y hace todo por arreglarlos, y que comienza a descubrir el verdadero significado de la amistad. Además se encarga de conocer las historias reales de su «servidumbre» y descubre perfectamente que sólo son personas como todos nosotros.
Una tarde, luego de preguntarse tantas veces qué sucedía del otro lado de la cerca, Bruno con tanto aburrimiento decide ir a explorar y da el primer paso para comenzar una de las historias más fascinantes de la Literatura. Es durante esa búsqueda en donde conoce a Shmuel, un niño de su misma edad, que nació el mismo día que él pero que vive una realidad muy diferente del otro lado de la cerca.
Sé que historias como ésa ya existen en la Literatura, el clásico de Twain El príncipe y el méndigo, es la primera que viene a mi mente cuando hablamos sobre dos realidades tan fuertes y distintas de niños. Pero Boyne logró darle el toque perfecto para desarrollarla en otro contexto histórico tan importante.
Shmuel entabla una fuerte amistad con Bruno, llena de inocencia, aprendizaje, muestras de cariño, pero todo envuelto en una realidad que no se podía evitar en aquellos años.
Descubre qué es lo que sucede con Bruno y Shmuel, y qué sucede con la última aventura que deciden emprender, luego de que la familia de Bruno recibe la noticia de que podrían volver a Berlín porque “Auchviz” no era el lugar adecuado para que los hijos crecieran. ¿Será que se dieron cuenta un poco tarde de esta fuerte realidad? Esta historia se ha convertido en una de mis favoritas porque te permite ver más allá de lo que se quiere presentar en un libro. Modos de ver la vida de forma tan diferente; y cómo un pequeño niño te puede hacer entender que el mundo necesita ver más las cosas desde una perspectiva mucho más humana. Qué difíciles son las lecciones de la vida cuando tu mejor amigo es El niño con el pijama de rayas.
